La brecha de Rajoy
¿SANCIONARÍA a una empresa que pague menos a una mujer que a un hombre con el mismo puesto? «No nos metamos en eso». Es la respuesta que Rajoy daba este miércoles en Onda Cero. «No nos metamos en eso». Al presidente del Gobierno le importa un pimiento la discriminación salarial dominante en el país que gobierna.
Olvida el presidente que la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social califica de muy graves las decisiones que impliquen «discriminaciones directas o indirectas desfavorables por razón de edad o discapacidad o favorables o adversas en materia de retribuciones, jornadas, formación, promoción y demás condiciones de trabajo, por circunstancias de sexo…».
A Rajoy le importa también un pimiento que países como Islandia declare ilegal esa brecha que discrimina a más del 50% de la sociedad. Ignora el presidente de este país que Alemania avanza en el camino de que las grandes empresas informen sobre las diferencias salariales y que Reino Unido obligará a publicar la brecha salarial antes de abril.
Dentro de mes y medio, se le llenará la boca de hablar de igualdad. «Somos el partido que mejor defiende a las mujeres», dirán. Lanzarán proclamas el 8 de marzo aquí y allá, para el 9 olvidarse de todo y contribuir a mantener ese germen de ciudadanas de segunda clase que alumbra el machismo y alimenta el acoso y la violencia.
Invito a las trabajadoras y a los trabajadores preocupados por la igualdad a poner la lupa en su entorno laboral. Lanzar una ofensiva por la transparencia e intentar descubrir la brecha salarial oculta. Porque las últimas estadísticas oficiales hablan del 25% de diferencia en Castilla y León y esos indicadores, a veces demasiado fríos, ponen la llaga en realidades cercanas insoportables ocultadas por muchas empresas.
Lo grave es que todo un presidente no quiera meterse en eso. Ni siquiera para defender la igualdad que proclama la Constitución. Y eso que el artículo 35 decreta el derecho al trabajo y «a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo».
El líder del partido que se financió ilegalmente no está para estas cosas. Tampoco para parar la corrupción en las entrañas de su partido. Lástima que no haya un artículo 115 bis para quien incumple la Constitución al no poner medidas que le obliguen a eliminar la brecha salarial. Me pregunto qué dirán las mujeres del PP con esta brecha que les abre su jefe.