BALONMANO
Un ‘Aula Magna’
La cantera delAulaValladolid se ha convertido en el mejor sustento de un club que apuesta por la juventud / Esta temporada cuenta con 204 jugadores

La gran familia del AulaValladolid, formada por jugadores, técnicos y directivos, posa en las instalaciones del Cristóbal Colón.-J. M. LOSTAU
Un aula se convierte por arte de magia en un lugar de aprendizaje cuando alumnos y profesores sacan de su chistera sus mejores trucos para brindar un espectáculo redondo. Hace más de 30 años, el Aula Valladolid sacó de la suya un conejo blanco cuando los recuerdos aún se fotografiaban en tonos sepia en el barrio Belén, donde los patios de cemento fueron una pista de despegue hacia Huerta del Rey, haciendo escala en Pajarillos, donde aún se guarda el alma de este club.
El viaje ha durado 30 años, pero esa primera pequeña aventura con sabor de balonmano ha crecido hasta convertirse en un gigante con 204 jugadores y jugadoras repartidas entre 15 equipos. Un prebenjamín, tres benjamines, dos alevines, dos infantiles, cadetes y juveniles (masculino y femenino en cada categoría) y dos sénior (uno masculino en Segunda División y la joya de la corona, el equipo de División de Honor) tejen una tela de araña con hilos de oro al que se ha sumado recientemente un equipo de veteranos, que pone de relieve el dicho de que el deporte rejuvenece, y la recuperación de un equipo juvenil masculino, ausente el pasado año. Estos guarismo dibujan una mueca de conformidad en el seno del Aula Valladolid: «Dentro de la gran competencia que existe en Valladolid en el balonmano, con cuatro clubes muy consolidados, estamos razonablemente satisfechos con nuestra evolución», celebra José Luis Álvarez, directivo del club.
El curso 2017/2018 ha empezado también reforzando lazos con otros clubes de la provincia, como es el caso del BM Arroyo, con el que el Aula ha formalizado un acuerdo de filialidad que permita la posibilidad de jugar en Liga Nacional a canteranos del Aula como Adrián Prada y Eduardo Niño, que ya han debutado en Primera División. Cuidar la cantera una asignatura troncal para un club que es consciente de que el futuro se dibuja con los colores que pone la juventud y no con la de los bulletes: «Somos lo que somos, el club más antiguo de la ciudad, con mas de 30 años de vigencia, por el gran trabajo que nuestros técnicos y monitores hacen con la base. De ahí se nutre más de la mitad del equipo de División de Honor», remarca José Luis Álvarez.
Picar en la mina del Cristóbal Colón, cuartel general de la cantera del Aula Valladolid, es picar sobre seguro. Han sido varias las jugadoras que han roto las fronteras de Pajarillos para volar con la selección nacional en sus categorías inferiores. Es el caso de Paula Engelmo, Vero Conejo, Cristina Cifuentes, Teresa Álvarez y, cómo no, la ‘Guerrera’ Amaia González de Garibay, primera internacional absoluta salida de la cantera que recientemente ha disputado el Mundial con España.
Lo cosechado en la cantera recoge sus frutos en forma de trofeos. En el escudo del Aula Valladolid lucen cinco estrellas, una por cada Campeonato de España de categoría cadete y juvenil que han viajado hasta las vitrinas del club. Un palmarés al que se suma un subcampeonato y una tercera plaza. Brillos para decorar el salón de un club ha querido evitar que el paso del tiempo y el cambio de estatus borre la huella del pasado: «El ‘Espíritu Aula’ es una constante desde la creación del club y su mantenimiento es lo que nos ha dado imagen de continuidad y de seriedad que son los valores que nos han permitido superar ya más de 30 años trabajando como club en la promoción de éste deporte», presume el directivo.
Querer mantener la esencia sin renunciar a las reclamaciones de los tiempos modernos es una balanza en la que encontrar el equilibrio: «Queremos seguir ofreciendo a los niños y niñas la posibilidad de divertirse jugando a nuestro deporte favorito y tratando de inculcar los fuertes valores que ésta actividad deportiva atesora. Además estamos comprometidos en formar técnicamente a nuestros monitores y entrenadores para que la mejora de sus conocimientos reviertan en una mayor calidad en la labor de aprendizaje de nuestra base», como describe José Luis Álvarez.
Más allá de la competición en su estado más puro, el club apuesta por abrir nuevas puertas a actividades varias. Por eso, el club intenta «coordinar con las familias y con los técnicos y jugadores Torneos que nos den la oportunidad de conocer otras formas de jugar al balonmano y de hacer amigos. Desde el ya tradicional Torneo Nacional Cadete, que organizamos siempre en Septiembre, hasta asistir a los Torneos de Cangas, Corrales de Buelna...», citas clásicas a las que este año se ha sumado una nueva actividad: «Hemos empezado a trabajar los domingos por la tarde con niños y niñas en tecnificación para ir incorporando actividades que mejoren el día a día de la organización», desgrana.
Los goles no sólo se celebran en la pista, y el Aula tiene subrayado en su dogma la labor social: «Uno de los objetivos del club es integra a sus componentes en el tejido social de la ciudad y de conocer sus necesidades, debilidades y fortalezas. Para ello nos abrimos a colaborar con instituciones de todo tipo que pretenden ayudar a solucionar problemas puntuales de muy amplio espectro desde la Fundación Banco de Alimentos hasta ADIVE, Fundación Cauce, Fundación ANAR, Asociación de Familiares de Sordos,..y a participar en eventos como el Día del Deporte o el dia del Medio Ambiente», concluye.