La pesca, como uno de los grandes reclamos turísticos
LOS PESCADORES, como los cazadores, se cuentan por legión en la Comunidad. La afición a la pesca se demuestra en las miles de licencias que se expiden cada año. Al reclamo de los ríos de Castilla y León se aproximan numerosos pescadores profesionales, ahí están los innumerables campeonatos, y de aficionados que se acercan atraídos por la pesca que esconden esos ríos.
Reclamo que la Comunidad no puede dejar escapar. Y eso es justo lo que hace el reglamento que acaba de aprobar el Consejo de Gobierno, regular esta afición a la pesca y convertirla en otro filón turístico para Castilla y León. Las empresas del sector podrán ofrecer a sus clientes un permiso de un día para practicar esta afición siempre y cuando los compradores pasen la noche en un alojamiento de la Comunidad o contraten a un especialista pesquero para que los acompañe. Eso es lo que se refleja en el nuevo reglamento que, pese a su demora, el Ejecutivo autonómico pretende rentabilizar, a partir de ahora, para convertir un «nicho» poco explotado en un nuevo acicate que ayude a dinamizar y crear empleo en el mundo rural con la vista puesta en frenar la despoblación de los municipios en los que se encuentran los 42 cotos fluviales de Castilla y León.
Para pescar en estas zonas, que abarcan alrededor de 230 kilómetros frente a los más de 14.000 sin restricciones del resto de Comunidad, es necesario disponer de un permiso o de una licencia para evitar una afluencia excesiva que pudiese perjudicar el ecosistema, por lo que no habrá barra libre de permisos turísticos, sino que estarán ceñidos a determinadas limitaciones.
Además, los permisos variarán en función de las posibilidades que quiera ofrecer cada empresa y que pasan por la modalidad de la pesca –con o sin muerte–, la especie que se quiera capturar y la demanda del coto. Otra de las novedades de la nueva regulación, ésta pensada para los pescadores habituales, es la extensión del periodo de vigencia de las licencias, que podrá ser de hasta cinco años. De esta manera, los aficionados a esta práctica podrán elegir entre renovar cada año, cada dos años o cada cinco y no estarán obligados a repetir el trámite en cada ejercicio, como ocurría hasta ahora.
Que la pesca es un recurso que debe explotarse es algo innegable. Pero que tiene que hacer con criterio y una regulación que permita mantener intacto el ecosistema de los ríos, resulta esencial. Dicho esto, el nuevo decreto lo que viene a explotar es ese ámbito turístico que tambíen esconde el mundo de la pesca y que, bien regulado, la convierte en uno de los grandes reclamos turísticos de la Comunidad. Algo que no se puede desprovechar porque, además, dinamiza el mundo rural.