Un récord de afluencia turística que hay que consolidar
el turismo de interior tiene la difícil tarea de competir, especialmente en los meses de verano, con el de sol y playa. De ahí que resulte todavía más relevante el récord de turistas y pernoctaciones que registró Castilla y León durante el pasado mes de septiembre. La afluencia de visitantes ha llegado a superar incluso a los años anteriores a la crisis económica y se ha producido en todas las provincias de la Comunidad, con la única excepción de León.
El informe de Coyuntura Turística Hotelera, que publica el Instituto Nacional de Estadística, contabiliza más de medio millón de turistas en el mes de septiembre. Fueron en concreto 532.207 los que viajaron por algunas de las nueve provincias, lo que representa un considerable incremento del 8,2% en relación con el mismo mes de año anterior. Lo sorprendente es que únicamente la comunidad canaria, con un 11,4% de aumento, superó a Castilla y León y que la diferencia entre la subida registrada en la región y la media española fue prácticamente del doble. Las buenas cifras se deben, sobre todo, a los visitantes españoles, cuya presencia creció un 8,8%, hasta alcanzar los 378.992, aunque no le fue a la zaga el turismo extranjero, con un incremento del 6,8% y un total de 153.214 viajeros.
Las pernoctaciones contabilizadas durante el mes de septiembre también ofrece cifras de récord, ya que las 848.916 que registra el informe del INE representan el mejor dato de la década. En términos relativos, el aumento sobre septiembre de 2016 fue del 6,5%, el triple que el promedio nacional y solo superado por Aragón y Extremadura.
Por provincias, Ávila fue la que más contribuyó al auge turístico, con un aumento del 33,7% en turistas y un 23,6% más de pernoctaciones, seguida por Valladolid, en las segundas, y Burgos, en viajeros. En el lado opuesto se situaron León y Palencia.
Pero no todos los datos de la encuesta resultan positivos, ya que, aunque aumentan los viajeros, sus estancias siguen siendo muy cortas. En este aspecto, Castilla y León no solo se sitúa en el puesto de cola de las comunidades autónomas, sino que en el mes se septiembre experimenta un retroceso. En concreto, la estancia media en septiembre fue de 1,6 días, la más baja de la última década, y muy alejada de los 3,48 días de promedio nacional.
Aunque el panorama que dibuja el informe del INE es muy positivo, el sector turístico y las administraciones deben tomar nota para que estos resultados se consoliden y no respondan a un momento coyuntural. Es preciso analizar las causas de estas cortas estancias de los turistas en la región y diseñar una oferta que consiga atraerlos durante más tiempo.