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ÉSTE es el Antivirus de la indignación. Me pone los pelos de punta que Cataluña lo tape todo. Y seguramente a partir de mañana, aún más. Es el sino tradicional de algunos independentistas que perdonaban casi todo a los de CiU, abanderados y pioneros de la corrupción, y ahora animan el conflicto. Es el sino provocador del PP que saca réditos electorales de esta confrontación territorial pero ignora las crecientes desigualdades territoriales entre provincias y comunidades. Verbigracia Castilla y León.

Y es la columna de la indignación porque se azuza el conflicto catalán en la semana en la que Eurostat dice que España es el séptimo país de Europa con más riesgo de pobreza; en la semana que el Gobierno dicta una subida del 0,25% a los pensionistas y un 1% a los funcionarios; en la que Hacienda publica las crecientes desigualdades en renta entre territorios, y en la que la derecha rechaza un salario mínimo de mil euros a plazos… ¿Dónde están los que prenden la mecha de la crispación y silencian estas vergüenzas?

Pero la indignación puede subir de tono cuando es un hecho que ese valor superior de Justicia que proclama la tan mencionada Constitución en su artículo 1 decae en Castilla y León por falta de medios de primer nivel; sobre todo, ante el incremento importante de los delitos económicos y ante una lacerante ausencia de recursos para proteger a los menores. La Fiscal jefe de Castilla y León volvía a reclamar este lunes un delegado regional de la Fiscalía Anticorrupción. Su radiografía de la región pone los pelos de punta a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad social. Las 184 páginas de la memoria es uno de los documentos más completos para tomar el pulso a esta región; si no se quiere mirar para otro lado. Debería servir para poner a trabajar en asuntos clave a sus señorías parlamentarios y reclamar sin más dilación recursos contra la injusticia latente y tolerada. Dice la memoria que «la crisis económica sigue afectando con acritud a las capas más desfavorecidas de la población, por lo que debe evitarse la criminalización de conductas cuya única causa sea la desesperada situación económica del autor y extremarse el rigor en la persecución de aquellas actividades defraudatorias que acusaren pérdidas de puestos de trabajo o perjuicios a pequeños ahorradores».

España es el segundo país de Europa donde los trabajadores tienen más miedo a perder el empleo. Y los hay que se lo llevan crudo. Los hay que prefieren alentar la hoguera de Cataluña. Y ya está bien de que algunos se apunten a este conflicto para tapar otras vergüenzas.