Diario de Valladolid

EDITORIAL

La obligación de la CHD pasa por regular, no acusar

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EL CONFLICTO por la falta de agua para un último riego en algunas comunidades de Valladolid, lejos de solventar va camino de enconarse, mientras la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), lejos de ejercer esa labor de mediación y control a la que está obligada, echa aún más leña al fuego al acusar directamente a los regantes del Bajo Duero de ser los culpables de la falta de agua por una «planificación defectuosa».

La CHD considera que las previsiones sobre el alcance de la sequía se efectuaron desde principios de año, siendo rigurosas y realistas. Previsiones que, dejan claro desde la Confederación, comunicaron convenientemente con el fin de que los usuarios, y fundamentalmente los regantes, realizaran una planificación racional de los cultivos teniendo en cuenta esta circunstancia.

Además, considera imprescindible atender el interés general en la gestión del agua como bien público, y de nuevo insiste en escudarse y respetar cualquier posible acuerdo al que se pueda llegar entre particulares. Que es tanto como decir que se lava las manos, abandona esa función de mediación y, lo que es más importante, olvida que es el organismo que controla y gestiona toda la cuenca. Por tanto, tiene que ser la CHD, toda vez que una parte y otra, los regantes de Soria y Valladolid, no parecen que vayan a llegar a acuerdo alguno, quien tiene que tomar la decisión.

Y debe hacerlo teniendo en cuenta las necesidades y el estado del propia cuenca y las de los agricultores, los del Alto y los del Bajo Duero. Una vez analizadas todas las circunstancias, y nunca antes, tomará la decisión. Lo que no es de recibo es que la CHD se eche a un lado y deje toda la responsabilidad en las comunidades de regantes de Almazán en Soria. Y, desde luego, lo es mucho menos que acuse ahora y responsabilice a los agricultores de Valladolid de su falta de agua. Entre otras cosas porque si alguien era conocedora de esa mala planificación que ahora denuncia era la propia CHD porque de lo contraria no habría ejercido su labor de control de la cuenca.

Lo que ahora se está viviendo entre Valladolid y Soria es sólo una punta de lanza de lo que puede llegar a pasar en otros lugares y con otras comunidades de regantes, como por cierto ya vienen avisando las organizaciones agrarias. Es de esperar que desde la CHD no se sigan echando balones fuera y dejando que, lejos de resolverse, los posibles conflictos se enquisten.

La CHD está obligada a tomar cartas en el conflicto de los regantes. Es lo que se espera del organismo de la cuenca, cuya función es regular, nunca acusar sin antes ofrecer soluciones.

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