El errático planteamiento de Empresa Familiar con ADE
EMPRESA FAMILIAR Castilla y León, que aglutina a más de un centenar de poderosas y fuertes compañías de Castilla y León, arremetió ayer repentinamente contra la Agencia de Desarrollo Económico (ADE) adscrita a la Consejería de Economía y Hacienda de Castilla y León. Un duro ataque contra todo pronóstico porque hasta ahora jamás esta organización había ofrecido queja alguna sobre el organismo encargado de dinamizar el sector empresarial de la región. Es más, incluso desde las filas de la organización que ahora preside dueño de Europac, José Miguel Isidro, se había elogiado el funcionamiento de la ADE. Isidro calificó la ADE de "paquidermo" y desde su cargo al frente de la empresa familiar exigió que se convierta en un órgano semipúblico en el que participen "empresarios de prestigio", según sus palabras empleadas por Álvarez.
Es seguro que el presidente de Empresa Familiar no tuvo ayer su mejor día. Y no por las críticas, que justificadas y argumentadas, y no repentinas sin saber que intereses se esconden tras ellas son legítimas e incluso necesarias.
Pero pretender que un organismo público, que genera y supervisa subvenciones públicas, del erario público y de los bolsillos de todos los ciudadanos pase a ser un órgano controlado por unos pocos privados a los que él llama "de prestigio" sería, sin duda, no sólo un desprestigio, sino también una vergüenza para el poder político que lo consintiera.
José Miguel Isidro tiene entender y tener claro que el control de lo público corresponde a lo público y no a lo privado. A no ser que lo que plantee sea un organismo en el que participen esos "de prestigio" a los que él alude no sólo en los órganos de decisión, que es a lo que ayer se refería, sino también en las aportaciones económicas de las subvenciones. Es una opción, que podría complementar al ADE. Pero por supuesto, manteniendo la ADE en su actual situación jurídica y mercantil, puesto que su funcionamiento y eficacia, que no es ajena a críticas, está más que justificada y demostrada.
Lo otro, lo que ayer se le entendió al máximo dirigente de Empresa Familiar es la creación de una especie de lobby. El es favorable a ellos y así se ha pronunciado en más de una ocasión, refiriéndose a Empresa Familiar como un lobby que no oculta sus intenciones. Y, además de ser legítimo y seguramente necesario para engrasar el funcionamiento de una sociedad plural, no tiene que ser visto con temor. Los lobby , desde su concepción anglosajona, funcionan en el resto del mundo como organizaciones muy sanas. Eso sí, en ningún sitio funcionan financiadas con el erario público mientras son controladas por unos pocos, "de prestigio" o sin él, manejando los destinos y lo tiempos de los dineros públicos. Un planteamiento erróneo que el de ayer que no debe empañar el buen hacer de Empresa Familiar y los admirables empresarios que conforman este colectivo que hoy preside José Miguel Isidro.