EDITORIAL

Nueva planta que pone en valor el acuerdo Renault-sindicatos

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LOS FRUTOS DEL tercer Plan Industrial de Renault, aquel que relanza el futuro de las fábricas de la multinacional de la automoción en Valladolid y Palencia más allá de 2020, continúan haciéndose visibles.

A los nuevos modelos de la planta palentina, el Megane y el Kadjar, cuya producción viaja a buen ritmo, se le suma ahora el anunciado y ahora parece avanzado proyecto de la planta de inyección que Renault abrirá a partir del próximo año en Valladolid.

Inversión nueva que supondrá, además, dar el primer paso en el parque de proveedores largamente anunciado y demandado y que ahora comienza a ser una realidad. A lo que se le añade el impulso a la fábrica de motores de la capital vallisoletana, que se verá beneficiada de la nueva planta de inyección, que comenzará a ser una realidad a principios del próximo año.

En su anuncio, el presidente de Renault España, el vallisoletano José Vicente de los Mozos, insistió en que Renault es un «referente industrial», en Castilla y León y en España. Y, además, no dudó en subrayar la fuerte apuesta de la multinacional del rombo por la Innovación, el Desarrollo y la innovación, la I+D+i, en lo que dio en llamar un momento de gran cambio, de flexibilidad en el proceso de fabricación y de mejora de la competitividad. Lo que sumó a los compromisos con el empleo, que De los Mozos dejó claro mantiene Renault.

Y, precisamente eso, compromiso y vigilancia en el cumplimiento del mismo, fue lo que exigió el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera. El máximo dirigente del Ejecutivo autónomico no dudó en resaltar el acuerdo entre empresa y trabajadores, que dio en calificar como «fórmula invencible», gracias a la cual se están logrando ahora los frutos de nuevas plantas, más fabricacion y mayor empleo.

Pero Herrera fue mucho más allá y habló de mantener todos los compromisos firmados y de que exista una carga de trabajo más allá de 2020. Por eso puso sobre la mesa la necesidad de comenzar a negociar ya el próximo plan industrial, ese que será el cuarto y que tendrá que arrancar dentro de apenas dos años y medio.

No le falta razón al presidente de la Junta. Es obligado cumplir todo lo firmado y acordado, como por otra parte se está haciendo, y resulta necesario a renglón seguido comenzar a sentar las bases de la negociación futura. Aquella sobre la que se tiene que asentar el desarrollo industrial de Renault en Castilla y León.

La mejor muestra de esa necesidad de negociación desde ya reside en los resultados que está generando este tercer plan industrial. Nuevas plantas, mayor empleo, más producción y nuevo modelos, a los que se sumará uno más en Valladolid. Proyectos todos ellos que ponen en valor el acuerdo entre Renault y los sindicatos.