¿De qué pueblo eres?
CÓMO SI no tuviéramos bastante con saber que nos despoblamos, nos echamos tierra encima a nosotros mismos y borramos el cartel de la aldea en que nacimos. No sé por qué maldita razón, cuando les preguntan a algunos de qué pueblo son, dan vueltas y revueltas y empiezan diciendo que su pueblo no tiene valor, no lo conoce nadie y que casi no viene ni en el mapa. Literal. Pero una vez que le obligas a tirar del hilo resulta que sí lo tiene, que viene en el mapa y, además, es muy importante lo que allí ocurrió o lo que actualmente pasa. El final de la respuesta se convierte en una crónica rural muy rica en detalles. A continuación describo un ejemplo. Pura licencia literaria. Situémonos en un bar, que es donde pasa casi todo fuera de casa. En la mesa de al lado, unas paisanas de esa edad en la que la comunicación todavía existe. No hay ni un smartphone sobre la mesa. Qué día más feo, qué cielo tan azul, qué rico está el café... Y de pronto, la pregunta: «¿de dónde sois?». Ella, de aquí, de toda la vida, y ésta, de muy lejos, de Soria. Y yo, de Zamora. ¿Ciudad? No, de un pueblo donde no queda casi nadie. Insisto, ¿cuál? Que no, que no le conoces, hombre. Coño, dime a ver si sí. Soy de cerca de Bermillo, en Sayago. Me pongo pesado. ¿Cómo de cerca? Se llama Villadepera pero mis padres eran de Fariza. Bueno, mi madre no, que nació en Pereruela, el pueblo de los hornos de barro. Son pueblos con mucha historia, le digo. Entonces se suelta. Ya lo creo. En Villadepera está el puente Requejo de un solo ojo que une Aliste y Sayago y que va a Pino del Oro, ¿sabía que hay oro en ese pueblo y minas de cobre en el mío? Pues en Pereruela, además de hornos, se cocían los crisoles, que eran potes de barro tan resistentes que se fundía oro en ellos. Insisto y le digo ¿y de Fariza qué? No se lo va a creer. Hay una romería que llaman de Los Viriatos, que va del pueblo a la Virgen del Castillo, que está sobre el cañón del Duero y son nueve los pendones, uno por concejo. ¿Cuántos son? Espera majo que recuerde… Argañín, Badilla, Cozcurrita, Mámoles, Palazuelo , Tudera y Zafara, ¡ah! y Fariza, el pueblo de mi padre, que era sayagués , como yo. Pues eso, empieza por ahí buena mujer. Ya que nos despoblamos, al menos que suene con detalles el nombre cuando nos pregunten de qué pueblo somos.