Poner coto a la temporalidad de los docentes universitarios
LOS EFECTOS colaterales de la crisis van más allá del aumento del paro, la pobreza y los recortes en los servicios esenciales. Si bien el peso del empleo público sobre la población se ha mantenido, en el caso del personal docente e investigador de las universidades el efecto ha sido de gran calado y las consecuencias tardarán en desaparecer si no se toman medidas.
Casi la mitad del profesorado de los campus de Castilla y León tiene hoy un contrato temporal. Los efectos de la reducción de la tasa de reposición y el abuso en la contratación de interinos ha provocado que nada menos que el 44% de los docentes e investigadores tenga contratos precarios o inestables.
En poco ayuda esta temporalidad a la calidad de la docencia y a la labor investigadora de las universidades. No sólo porque daña el relevo generacional con el consecuente envejecimiento de las plantillas, sino porque dificulta la promoción, frena la labor investigadora que debe caracterizar a los centros, se degrada la educación universitaria y se recorta la transferencia de conocimiento a las empresas.
No cabe duda de que durante la crisis había prioridades sociales más urgentes que atender, sobre todo para los colectivos más vulnerables , y parece lógico que los recursos se hayan dirigido a suavizar las situaciones de mayor dificultad. No obstante, la Administración debe tomar en consideración este efecto colateral de la crisis para que no se resienta un pilar básico del desarrollo como es el mundo científico e investigador de unas universidades que, si bien son merecedoras de prestigio, necesitan mejorar su calidad y su posición en el ámbito europeo e internacional.
Una resolución al problema de envejecimiento de las plantillas de la universidad resulta urgente para evitar mayores perjuicios. En ese sentido, es imprescindible que la Comunidad autónoma disponga de un modelo de financiación que garantice la prestación de los servicios educativos con equidad y con garantías de asumir el coste de la educación, también de la universitaria.
La apuesta por la investigación y la recuperación del talento, previstos en el Pacto Industrial que este miércoles firmarán los grupos parlamentarios, son factores clave para el progreso científico y tecnológico.
Unos docentes e investigadores con estabilidad laboral van a contribuir de manera más decidida al avance y a la modernización de la sociedad de Castilla y León. Recuperar los déficit provocados por la crisis en el mundo universitario e investigador tiene que ser el reto de los próximos años. La Comunidad no puede perder estos valores y debe incentivar a los profesionales que más pueden hacer por el progreso científico. Para ello es clave poner coto a su elevada temporalidad laboral.