La democracia vence al nepotismo en Asaja Valladolid
LOS SOCIOS de Asaja en Valladolid han decidido pasar página y dejar atrás una etapa oscura de la organización marcada por los escándalos y el incomprensible apego al cargo de un dirigente como Lino Rodríguez que ha causado un evidente perjuicio al asociacionismo agrario en Valladolid, hasta el punto de que la organización fue expulsada de la directiva regional de Asaja. El vencedor de las elecciones es Juan Ramón Alonso, que junto a su equipo representa la voluntad de la mayoría de los asociados de regresar a la normalidad democrática y al buen funcionamiento de una asociación que es clave para el sector productor del campo de Valladolid y de toda la Comunidad.
Rodríguez pervirtió el funcionamiento democrático retrasando de forma injustificada la convocatoria de las elecciones a pesar del clamor para que se hiciera. Cuando se vio obligado a hacerlo, quiso ser la sombra de una candidatura que lideró Luis Centeno y de la que formaban parte otros seis nombres que trabaron en el equipo de Rodríguez. El propio Centeno, ayer, venía a reconocer el error de la operación y se unía al deseo de dejar atrás una polarización en torno a la figura de Lino Rodríguez.
Pero pasar página no debe significar el olvido. En primer lugar porque aún están pendientes causas contra el ex dirigente por presuntos delitos de malversación de fondos y apropiación indebida durante la gestión de la organización profesional agraria y sociedades vinculadas a Asaja. Y en segundo lugar, porque la triste experiencia debe servir para extraer lecciones, que en este caso solo deben conducir a no permitir que se repitan actitudes en los puestos directivos de la asociación que han generado graves problemas y, sobre todo, han impedido el correcto funcionamiento de una herramienta básica para los profesionales del campo de Castilla yLeón. Se ha puesto en solfa a una de las organizaciones más representativas y eso es un atentado contra un engranaje de un sector agrario que es clave en la economía de Castilla y León. Por ello, las malas prácticas, las nefastas formas y los presuntos delitos cometidos no afectan solo a un colectivo, sino que salpican en este caso a toda una provincia.
Hay que felicitarse por la decisión democrática de los asociados. En palabras del derrotado en las urnas, se optaba entre «una transición moderada y una ruptura total» y el acierto de las urnas ha sido optar por lo segundo, por la democracia frente al nepotismo, porque no puede haber tolerancia con las repudiables prácticas que ha tenido que soportar Asaja en Valladolid. Ahora, un equipo nuevo tiene la responsabilidad de no defraudar las expectativas puestas en ellos por parte de unos profesionales del sector agrario que no quieren que se repita la negra etapa que ha vivido su asociación.