Sanciones europeas
HASTA TAL punto nos habían acostumbrado a considerar la Unión Europea como un enjambre de vividores, que a nadie extrañó el pronunciamiento estival de su abogado general a favor de dejar como estaba la fechoría de las cláusulas suelo hipotecarias. Pareciera entonces que el tribunal europeo iba a respaldar el emplasto de nuestro Supremo, cuando puso la barrera de mayo de 2013 al resarcimiento de daños causados. Porque su abogado general consideró antes los daños al sistema bancario que perpetró el abuso que su repercusión en las víctimas, muchas de ellas ya penalizadas a través de desahucios.
Aquel abogado es una especie de fiscal general y su criterio lo sigue el tribunal en el 90% de los casos. Así que su pronunciamiento fue interpretado como un seguro desdén a la pretensión de los consumidores, que iba a ser desechada por el retrete. Los ufanos bancarios, cogidos de ese gancho, dedicaron el verano y parte del otoño a disuadir a los afectados de que prosiguieran con sus demandas de reparación.
Pero justo después de los Santos el Tribunal Europeo desautorizó tanto al Supremo como al Constitucional españoles por una trapisonda del obispado palentino con el monasterio románico de Santa Cruz de la Zarza. La sanción europea conlleva en este caso palentino una reparación de seiscientos millones, que la Iglesia palentina no ha tardado en despejar a su patronal, pues lo hecho por ellos no es distinto a lo ocurrido en Córdoba con la mezquita y en el conjunto de España con hasta cinco mil propiedades, que incluyen desde cementerios a ermitas.
Quienes sí reaccionaron con decencia al bucle perillán tendido para tapar la ilegalidad de las cláusulas suelo, fueron algunos jueces mercantiles, al advertir la colisión de la sentencia del Supremo tanto con el Código Civil, que determina la restitución íntegra cuando se declara la nulidad de una cláusula, como con la directiva europea que protege a consumidores y usuarios. Pero la directiva europea seguía sin trasponer, después de un 2016 malgastado entre recreos y vacaciones de emergentes y viejunos.