El valle de los destrozos
A MENUDO, el buenismo navideño se rebrinca en detrimento e incluso alcanza el fiero rebote de la contumelia. Ambos coletazos les alcanzan estos días a mis paisanos, los vecinos del pueblo leonés de Carrocera, situado en la antesala de la montaña. Por una parte, en su entrada, el atropello de una arenera santificada por el Bocyl el 2 de enero de 2015 con el asentimiento de sindicatos, arqueólogos, confederados del Duero y hasta Ecologistas en Acción, que todos agitaron el hisopo junto a los funcionarios de la Junta.
El destrozo ambiental ocasionado por la empresa concursada Calderón, que cortó caminos públicos, desvió el arroyo del valle y dejó un estaribel de pozos y desechos en la concesión abandonada, sin que la autoridad autonómica haya aplicado el Plan de Restauración comprometido. Hecho el destrozo, ahora viene el repliegue hacia la comodidad, mirando para otro sitio. Porque la literalidad de la concesión es tan clara que no admite distracciones. Y ya prevé el depósito de fianza para afrontar el Plan de Restauración. Así que menos disimulos y a reparar el daño cometido. Somos pocos, pero no vamos a transigir.
Porque llueve sobre mojado y esta afrenta se suma al incumplimiento de una década que pesa sobre la fábrica de pellets para calefacciones de nueva generación comprometida para el polígono de Carrocera, con un presupuesto de más de dos millones de euros, a cargo del Ente de la Energía de Castilla y León. El pregón electoral del ingenio lo dio la difunta Isabel Carrasco en mayo de 2007 y su cuantificación figuró en el presupuesto autonómico de 2008, detallando los tramos del proceso. Así que todos felices como perdices.
Pasado el tiempo, ¿qué hubo? Pues nada de nada, o aún peor. Si el ingenio de biomasa se desinfló antes de nacer, el Bocyl nos agasajó con el zurullo de la arenera, «cuya vigilancia del cumplimiento de lo establecido en la Declaración de Impacto Ambiental se reparten las consejerías de Economía y Hacienda y de Fomento y Medio Ambiente». Se supone que para duplicar la broma y por si no fuera suficiente el burreo de una sola.