Versos entre rejas
LA MEMORIA de un poeta tiene que ver con muchas circunstancias. Lo malo es cuando todas resultan adversas. La muerte reciente de Marcos Ana evoca el rastro de un poeta vallisoletano olvidado: José Luis Gallego (1913-1980), cuya obra no pudo desarrollarse en un contexto natural porque estuvo durante dos décadas preso en el penal de Burgos. Aquella reclusión lo alejó de las antologías generacionales y privó a su obra del vínculo con los compañeros de aventura lírica.
Recuperó la libertad en 1960, después de sortear varias condenas a muerte, y de su expulsión del Partido Comunista por cantar en la tortura. «Once palizas le habían dado, cada una más feroz que la anterior. (Estaba medio ciego). Las resistió. Entonces trajeron a su mujer, embarazada de siete meses. La desnudaron. La tumbaron en la celda, a mis pies. Y me dijeron: -Si no hablas, la pateamos hasta morir». Lo recuerda Max Aub en su diario de 1972, por confidencia de quien lo echó: «Y anda por Madrid, hecho un guiñapo, con sus versos a cuestas». Desde presidio había publicado un par de libros: Noticia de mí (1947) y Cinco poemas (1953). En ellos recoge la rutina sombría de su vivencia recluida, a la que nunca faltan atisbos de esperanza. El respaldo de la familia, la hermandad con los compañeros de presidio, la libertad de unas nubes peregrinas que transitan el cielo.
Su único libro en libertad, Prometeo XX (1970) vio la luz en la colección El Bardo y reúne sonetos de finales de los cuarenta, escritos ya en presidio, pero con una luminosidad infrecuente en medio de aquellas privaciones. El año de su muerte vieron la luz Voz última, con versos de 1955, y una antología en los Pliegos de Cordel Vallisoletanos de la librería Relieve. Gil de Biedma evocó su mina de amargura: «Hoy te miran cano y viejo, / ya con la muerte en el alma, / las paredes de la casa / donde esperó tu mujer / tantas noches, tantos años, / y vuelves hecho un destrozo, / llenos de sombra los ojos / que casi no pueden ver». Sin decir su nombre, por la cautela de protegerlo.