Las infraestructuras exigen ya de plazos concretos y cerrados
EL PRESIDENTE DE la Junta, Juan Vicente Herrera, había anunciado una cumbre con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, para ponerle sobre la mesa las exigencias, muchas de las cuales van camino de convertirse en demandas históricas, que en materia de infraestructuras tiene Castilla y León.
La finalización de la Alta Velocidad y, sobre todo, los dos ejes viarios vertebradores que suman años de retrasos y promesas de los distintos gobiernos, sea cual sea su color político: la Autovía del Duero (A-11) y la Valladolid-León (A-60).
Reivindicaciones que el presidente de la Junta le detalló, una por una al nuevo titular de la cartera de Fomento, quien no tuvo más remedio que hacer un repaso de todas ellas. Herrera cumplió con su trabajo, ese que le exige demandar que se cumpla con Castilla yLeón en materia de infraestructuras. Ahora le toca al Ministerio de Fomento, con De la Serna a la cabeza, tener en cuenta todas y cada una de las reclamaciones, porque ninguna de ellas son baldías.
Nadie niega la importancia de la llegada de la Alta Velocidad a Palencia, León oZamora. Pero, es hora ya que esa Alta Velocidad viaje también hacia Burgos, que el camino a la capital leonesa lo haga realmente a una velocidad alta, además de desbloquear ya la variante de Pajares y dar continuidad al AVE de camino hacia Asturias. Eso sin olvidar, como bien le recordó Herrera, en garantizar un mejor servicio a capitales como Soria y Ávila y ciudades como Ponferrada, a donde no llegan los trenes AVE.
Pero si las obras de alta velocidad, aunque lentas, van cerrando etapas y se quiere vislumbrar ya un final, no se puede decir lo mismo del la autovía A-11 y la A-60.
Íñigo de la Serna aplaza ahora el final de los tramos sorianos de la A-11 hasta mediados del 2019 y nada dice sobre el resto de trazado aún pendiente en Valladolid.
Y lo mismo puede decir de la Valladolid-León. En este caso se centra sólo en garantizar que el tramo entre Santas Martas y la capital leonesa, ese que estuvo varado por el yacimiento de Lancia y que se concluirá, una vez se tramite la solución para salvar el yacimiento romano, en octubre del próximo año. Nada se sabe sobre el futuro del tramo central, el más largo, que une Villanubla y Santas Martas.
Situación similar a la que se vive con el traslado de los talleres de Renfe en Valladolid, a los que le suma otros dos meses, o el soterramiento para el que, eso sí, garantiza la aportación dineraria del Ministerio.
Alguna luz, pero demasiadas sombras en los mensajes del titular de Fomento en lo que tiene que ver con los plazos de finalización. Y si algo exige ya Castilla y León, como bien reclama el presidente Herrera, es que se den plazos concretos y cerrados al AVE, la A-11 y la A-60.