Tudanca, la gestora y el freno de los críticos
EL LAMENTABLE comité federal del sábado pasado aún colea en el Partido Socialista. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, firmando escritos para exigir congreso extraordinario y primarias. Su homónimo de Soria, Carlos Martínez, apostando por lo contrario, que sea otro comité, y no los militantes, quienes decidan sobre la más que posible abstención a un Gobierno del PPy de Mariano Rajoy.
Y, mientras, la ejecutiva autonómica azuzando movimientos en las provincias de aquellos que dejaron a su líder, Luis Tudanca, en minoría en el cónclave socialista en su defensa del ya ex secretario general, Pedro Sánchez, y sus postulados. Pero no sólo en esa apuesta de Tudanca hacia el dimitido secretario federal. Los críticos de Castilla y León, alineados con la andaluza Susana Díaz, le dieron la espalda, también, a Tudanca en su intento por colarse en la gestora que preside el asturiano Javier Fernández. Se sabía, porque así lo reconoció, que Puente declinó estar en esa gestora. Lo que se desconocía es que Luis Tudanca negoció casi hasta el final el poder estar en el nuevo órgano de dirección del PSOE, como una forma de perpetuarse orgánicamente y blindarse, hasta que pasasen todos los procesos congresuales, de un posible revolcón autonómico.
Un blindaje prolongado si, como todo apunta, el congreso del Partido Socialista se va hacia finales del a primavera. Tudanca vería ese camino en Castilla y León desde su atalaya de la gestora y le permitiría tener el control en la Comunidad. Los críticos lo vieron claro y, aferrados a Díaz, frenaron la estrategia de Tudanca.