Más oportunidades para no estar forzado a emigrar
CASTILLA y León vuelve a ser tierra de mano de obra ‘exportada’. El año pasado, último con datos oficiales, salieron de la Comunidad 261 trabajadores cada día para firmar contratos laborales en otras autonomías. Este dato vuelve a significar un récord. Sólo en el último año el aumento fue del 14,5%.
De acuerdo con el Servicio Público de Empleo, esa salida, que significó casi 100.000 contratos en el exterior, no se vio compensada por la llegada de trabajadores de otras regiones. Castilla y León ‘exporta’ 32.600 trabajadores más de los que ‘importa’.
La salida al exterior no es un factor negativo en sí mismo. Sólo cuando su volumen es elevado y la población que emigra lo hace forzada por falta de oportunidades es cuando deben encenderse las alarmas.
Y en Castilla y León esto viene pasando hace mucho y año tras año se supera el anterior. Nada menos que uno de cada diez contratos implicó desplazamiento de su titular a otra autonomía, con la consiguiente hipoteca que implica la salida inevitable por falta de empleo de la residencia habitual.
Es ya casi un dogma afirmar que el empleo es la clave para la estabilidad demográfica y el mejor antídoto contra la despoblación. Castilla y León está reduciendo el paro con demasiada lentitud, a pesar de que la actividad económica crece a un ritmo superior. Los jóvenes, en muchas ocasiones mejor formados, se ven obligados a buscar oportunidades fuera. Es un lastre que, con la crisis, se ha acentuado porque el deterioro económico ha sido mayor en el conjunto de España que en otros países europeos.
Lo lamentable es que comunidades autónomas de nuestros entorno estén contribuyendo también a la salida de ciudadanos de la Comunidad, con un balance más negativo que la llegada de otras regiones.
Los testimonios que hoy ofrece este periódico, de jóvenes que han tenido que emigrar a otras regiones, revelan su disposición a volver a la Comunidad y confirman que su apuesta vital siempre fue por mantenerse en Castilla y León.
Todas las fuerzas políticas y todas las administraciones deben priorizar la lucha contra la despoblación en sus estrategias, con apuestas consensuadas para conseguir frenar este deterioro constante.
Ni qué decir tiene que es necesario evaluar los resultados de los planes en marcha con el fin de asegurar que en un futuro Castilla y León se consagra como tierra de oportunidades. Eso sólo se logrará cuando la emigración laboral sea voluntaria e inferior a la inmigración.