Diario de Valladolid

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MARIANO Rajoy mintió este miércoles cuando intentó dejar por mentirosa a la periodista que le preguntó si el comité ejecutivo del PP había avalado o no las seis condiciones de Ciudadanos para apoyarle. El presidente en funciones de este país negó que se hubiera comprometido a someter a la cúpula popular el documento del partido de Rivera. «Eso lo dice usted, nunca me habrá escuchado decir eso», dijo el presidente mentiroso. Pero las hemerotecas y las fonotecas son un castigo para los que hacen mentira de la política. «Debo someter el documento a la aprobación del comité ejecutivo de mi partido», había dicho una semana antes.

La mentira en un presidente no es un pecado venial. «El castigo del embustero es no ser creído aun cuando diga la verdad». La frase de Aristóteles vale para la política, la economía y también para otro tipo de relaciones. Rajoy no merece ser presidente. Al menos mientras no rectifique en público todas las mentiras de su legislatura. La gran mentira de su antecesor, Zapatero, fue ocultar la mayor crisis económica de este país. Las de Rajoy hablan de corrupción, de recortes disimulados, de precariedad disfrazada de recuperación económica por unas estadísticas que encubren las mayores diferencias sociales… «Hay tres clases de mentiras, la mentira, la maldita mentira y las estadísticas», solía decir el escritor y periodista norteamericano Mark Twain. Y eso nos pasa factura cada vez que Rajoy nos habla del empleo creado. Que es verdad que se crea, pero nos oculta sus condiciones y las amargas depresiones que han causado en una parte de la población.

Mentiras las que dijo Rato, expresidente de Bankia y exvicepresidente del Gobierno, al asegurar en su salida a Bolsa que la entidad era solvente, tenía una fuerte capacidad de generar beneficios, al tiempo que «obligaba» a sus clientes a cambiar depósitos conservadores por acciones de enorme riesgo. Hemos sabido esta semana cómo engañaron a un matrimonio de Toro, al que la justicia le ha certificado que su banco mintió, que le dio información falsa.

Mentiras que nos empobrecen día a día. La confianza en la «clase política» pierde enteros cada hora que pasa. Rajoy forzó a la Junta en 2009 a que se abstuviera en el modelo de financiación de Zapatero. Ese modelo que sabíamos y sabemos ahora mejor que nos ha empobrecido sobre el resto. Y Herrera tragó, quizás por alguna compensación y el PSOE suavizó sus críticas a un modelo injusto. Hoy se lamentan. Hay mentiras que, por sus consecuencias, deberían expulsar a los políticos de la política.

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