Diario de Valladolid

EDITORIAL

Síntomas alentadores en la marcha del mercado laboral

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LOS DATOS de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año ofrecen una radiografía del mercado laboral de Castilla y León en el que destacan los signos alentadores. El descenso del paro en cerca de 27.000 personas respecto al mismo trimestre del año anterior se combina con un incremento de la población ocupada en más de 21.000 personas y, además, la Comunidad queda con la tasa de paro más baja de los últimos cinco años, el 16,25%, casi cuatro puntos por debajo de la media nacional. El paro no ha dejado de ser un grave problema, ni muchos menos, pues hay más de 186.000 personas que todavía no han encontrado trabajo y quedan cerca de 70.000 hogares con todos sus miembros en paro, pero no por ello hay que dejar de valorar la importancia de una estadística favorable, sobre todo porque revela que se está consolidando la tendencia en la disminución del desempleo. La recuperación económica había permanecido en la esfera de la macroeconomía, que difícilmente tiene efectos inmediatos sobre la vida de los ciudadanos, pero datos como el de la última EPA hacen vislumbrar que ese deseado traslado de la recuperación a las personas empieza a ser una realidad. No cabe duda de que persisten aún muchas incertidumbres en el escenario internacional y en estos tiempos cualquier acontecimiento por lejano que parezca puede tener un fuerte impacto en todos los rincones del planeta. Pero a día de hoy, el panorama que dibuja la EPA es alentador. Ver la tasa de paro situada en el 16% es importante, sobre todo, porque es el producto de una línea descendente que, con los lógicos altibajos producto de la estacionalidad, se ha convertido en tendencia, que es lo verdaderamente importante. Tal y como apuntan las organizaciones sindicales o los partidos de la oposición, hay un factor estacional en el descenso del paro, pero ese es un fenómeno inevitable en un territorio como el español que es un relevante destino vacacional. Lo que hay que conseguir es que, en las épocas en que son habituales los repuntes del paro, estos vayan siendo menores que el año anterior, como ha sucedido desde 2014. La precariedad también es otro de los problemas aún por resolver, pero aunque sea difícil de aceptar, es imposible encontrar un solución inmediata, dado que es necesario que la confianza en la economía crezca aún más para que, por ejemplo, empresas que hace bien poco han hecho duros procesos de ajustes se empiecen a atrever a convertir su actual incremento de actividad en aumentos de la plantilla estable. Si la tendencia de recuperación económica se consolida, la estabilidad y mejora de las condiciones laborales deberán ir llegando. Las actuales mejoras como la de la EPA son unos primeros pasos que precisan consolidación y posterior fortalecimiento.

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