Podemos se apunta al esperpento en Ávila
QUE NADIE CREA que la esperpento es titularidad de Podemos sólo en Madrid, en Cádiz o en el Congreso. Las dos representantes de Ávila no han dejado pasar su oportunidad e apuntarse a ese carro y en el mismo viaje autorridiculizarse plenariamente hablando. El asunto es que lo que les quitaba el sueño a las dos representantes de la formación morada es que un crucifijo que habita desde tiempo inmemorial entre el mobiliario del salón del plenos de la capital abulense. Raudas, con ánimo del efectismo de esos que carecen de ideas políticas verdaderas y necesarias para mejorar la vida de los ciudadanos, hace una temporada se apresuraron a presentar una moción para la retirada del crucifijo de marras. Tan sólida era su convicción de la necesidad crucial que para los abulenses tenía la retirada del símbolo religioso, que el día del pleno, una la portavoz ni se presentó, alegando que el día anterior ofrecía un concierto en Soria. Es lo que tienen las cantantes. Es lo que tiene la política que en ella habitan muchos cantantes y cantantes, de ambos géneros, digo. Puede ser también que el pleno fuese un poco pronto y Soria de Ávila está en las antípodas y no le diera tiempo a llegar a la asombrosa edil. A la edil le queda por aclarar si su trayectoria musical es más importante que la representación para la que la eligieron los ciudadanos hasta el extremo de no madrugar para acudir a un pleno en el que se debatía un asunto promovido por ella misma. El caso es que el grupo de Ciudadanos, ecléctico y no menos divertido en su hecho diferencial, no anduvo a la zaga. Sus cinco representantes escenificaron en el asunto del crucifijo las tres posibles posturas (a favor, en contra y abstención) que admite el reglamento de votaciones. El crucifijo sigue ahí para corroborar el calvario que exhibe la nueva política.