Un nuevo plan de salud sin recortes
UNO de los anuncios efectuados por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en el debate sobre el Estado de la Comunidad celebrado la semana pasada, es la aprobación, en este mismo mes de julio, del IV Plan de Salud, que se extenderá hasta 2020.
El documento ya ha pasado el examen del Consejo Económico y Social de Castilla y León (CES), órgano consultivo que, entre sus conclusiones, insta a que el plan «no suponga una simple actualización del anterior» y, sobre todo, a que recupere lo perdido por la crisis.
El CES da un tirón de orejas a la Consejería de Sanidad por dos razones. La principal, que el plan de salud lleva un retraso más que considerable en su elaboración, ya que el anterior expiró hace cuatro años. La segunda es que, precisamente después de tanto retraso, no tiene sentido que el documento se haya remitido al Consejo Económico y Social por el procedimiento de urgencia. Esto ha motivado que el CES no haya podido realizar un análisis profundo del texto objeto de informe, según subraya la institución. Por ello, reclama de la Administración autonómica que, en lo sucesivo, utilice el procedimiento que ha seguido en este caso solo en proyectos «con una urgencia incuestionable», algo que, como indicábamos, no parece justificado en esta ocasión.
El informe del Consejo recuerda que algunos objetivos del anterior plan 2008-2012 no se cumplieron en su totalidad debido a la crisis económica y las consecuencias que tuvo sobre el presupuesto sanitario. Por eso recomienda ahora incorporar específicamente las actuaciones que quedaron limitadas por las restricciones presupuestarias.
Aunque la institución considera que la elaboración del plan de salud es adecuada, aconseja actualizar los datos empleados en la radiografía saniaria de la Comunidad, ya que corresponden a 2013. Respecto al desarrollo, recomienda que junto a cada objetivo aparezca la dotación presupuestaria prevista y poder así garantizar que se lleva a término. Además, propone revisar el modelo de las unidades de gestión, así como aportar medidas específicas para atajar las listas de espera y para abordar las enfermedades mentales.
También sugiere que la Consejería de Sanidad incremente los instrumentos de participación, tanto ciudadana, como sindical y empresarial, para «trasladar mayores niveles de información a la sociedad». Recuerda, además, que que pese a la indudable participación de una base social en la elaboración del documento, no se solicitó la participación de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de la Comunidad.
La recomendaciones del CES son asumibles sobre el papel y, en lo que se refiere a los recortes, la Junta debería hacer un esfuerzo para atenderlas ahora que la economía parece estar mejorando.