Diario de Valladolid

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EL PLAN DE Comercio, ese que fija la estrategia de Castilla yLeón para potenciar y dar una mayor competitividad al sector a lo largo de los próximos tres años, ya es una realidad plasmada en el Boletín Oficial de Castilla y León.

Hasta aquí todo correcto, sino fuera porque desde las asociaciones de comercio, grandes y pequeñas, se exige que éste llegue con la suficiente dotación económica, más allá de las millonarias previsiones, que no pasan de ser augurios, que se fijan en el mismo.

Desde estas páginas se defiende, y se sigue apostando, por la necesidad de hacer del comercio uno de los puntales, que ya lo es, de la economía castellana y leonesa. Y, para eso, se hace necesario apostar por nuevas políticas que vengan a impulsar este sector del comercio, tan importante en la economía, en general, y en la de Castilla y León, en particular.

Apostar por el comercio es hacerlo sobre un valor seguro. Los empresarios del sector, en su mayoría pequeños y medianos, están sabiendo mantenerse por duros que sean los momentos que hayan tenido que pasar. Ellos, mucho más que otros sectores, han sufrido como nadie los embates de la grave crisis económica que, en no pocos casos, se ha llevado sus negocios por delante. Pese a todo han sabido resistir y, casi siempre, sin ayuda externa alguna.

La sola idea de sacar adelante una estrategia de comercio de cara al futuro, como ha hecho la Consejería de Economía y Hacienda, tiene que valorarse por lo que significa de adelantarse a ese futuro, precisamente, y a los acontecimientos.

Bien hace la Junta en dar su apoyo, con sus políticas al comercio castellano y leonés y a sus empresarios. Pero de nada servirá si se hace caso omiso a lo que demanda el sector. Ningún plan servirá de nada si llega sin tener en cuenta lo que opinan, lo que tienen que decir aquellos a quienes está dirigido.

Esos profesionales, grandes y pequeños, que coinciden en algo que resulta esencial: que aquello que se llama plan no deja de ser un documento de buenas intenciones sino viene acompañado de la financiación necesaria para su desarrollo.

Mal haría la Consejería de Economía y Hacienda en no escuchar lo que exigen los comerciantes, porque ellos mejor que nadie saben de la situación y de las necesidades del sector.

Bienvenido sea el plan a futuro fijado pon la Administración autonómica para el comercio. Ahora toca ponerlo en valor, comenzar su desarrollo y aplicarlo. Algo que sólo se conseguirá con el diálogo y escuchando lo que ya están reclamando desde el sector. Sólo así será efectivo.

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