Primas y votos a terceros
SOSTIENE Martínez Maíllo, desde la vicepoltrona de Organización Electoral de los populares, que para el 26-J los grandes mítines serán la excepción. Leo en voz alta el titular de este periódico y la panda de amigos, convocados en torno a unas cañas, sueltan unas carcajadas que retumban en las paredes de la vetusta plaza Mayor cuellarana. A Felipe, el menos acostumbrado a la lectura de las páginas de política en los medios escritos, se le aclara que Maíllo no interviene en el Club de la Comedia.
«¿Pero es que se cree que alguien iría a escucharlos?, será jodío», espeta espontáneo Luis, mientras Andrés, jocoso, dice: «Yo sólo aguantaría en un mitin si lo sueltan en una vagón del AVE en marcha y la única alternativa es saltar a 200 kilómetros por hora». Y aún así habría que pensárselo, es lo que puede leerse en la mirada condescendiente de los demás.
Mientras la panda inicia la «segunda vuelta» de cañas (así llama Maíllo a las elecciones venideras), me entretengo en dar un vistazo completo a la noticia, en la que aparece como frontispicio una foto en la que el popular acompaña a la actual presidenta de la Diputación zamorana con el aire de quien sigue mandando en la finca, aunque se ha ido a vivir a la urbe, y ha nombrado nuevo mayoral.
No sé por qué razón pero la alusión de Maíllo al voto útil la ha asociado mi mente, en un acto reflejo, con los maletines que van y vuelven a los campos de fútbol en las últimas jornadas de cada Liga. Se trata de ganar, aunque los méritos propios no sean suficientes, con la ayuda de un tercero al que se motiva para que haga lo que en realidad debería hacer por decencia profesional. El ciudadano al que se pide el voto útil pasa a ser tratado como un tercero al que hay que primar (asustar).
Vístase de corto, Maíllo, y haga que superemos esa imagen -física y oral- de concejal de festejos de una pedanía, y muestre pericia con el balón, efectividad en el ataque y capacidad de sacrificio por la afición. Hay que saber leer el partido, el de la sociedad, más allá de las propias siglas.