Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

COMUNICO DESDE esta columna que me acoge, la aparición del libro de mis poemas más visuales que acaba de ser publicado por la Editorial Páramo y cuyo contenido pictórico se expone en la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid bajo el lema de Paganos. Creo que mi relación con la pintura puede compararse a la que se mantiene con una amante no demasiado fiel. El caso es que constituyó una de las primeras vocaciones a las que me sentí llamado y una de mis más tempranas dedicaciones profesionales, junto con la escritura. No sé si como amante tornadiza me dejó o la dejé, pero ahora, como suele ocurrir con los más grandes amores, tengo la sensación de que nunca nos abandonamos del todo.

Siendo aún muy joven y pensando que se abrían ante mí otros caminos y campos que explorar, renegué no tanto de ella como de la pose a la que parecía abocarme su práctica: convertirme en uno de esos ‘artistas’ que esperan estáticos, ante la exhibición de la propia obra, ser descubiertos por un gran crítico o marchante que consagre con dedo divino su capacidad de innovación y singularidad. Verme absorto, si no tragado en mi vida personal, por una amante inconstante que siempre me ataría pero con frecuencia se mostraba esquiva. Y tomé la decisión de encaminar mis posibles dotes por otras sendas que el azar me fue mostrando, no movido por afán narcisista alguno, sino por algo tan fundamental como ganarme la vida. La investigación, con la que me toparía más adelante, es también creatividad y, finalmente, parece que encontré en ella mi principal ocupación.

No obstante, cuando en algún momento de mi existencia tuve que recomponer casi literalmente mis trozos y reconstruirme en lo físico y mental, la pintura estuvo allí, como los viejos amigos que jamás te fallan. De hecho, las palabras, las frases que fueron surgiendo sobre el papel, el poemario que me salvó de las negruras de la inactividad más solitaria, lo hicieron confundidos con imágenes que señalizaban mi regreso a un lugar en el mundo: el paisaje del río y los pinares que conocí de niño.

tracking