Diario de Valladolid

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EN LOS ÚLTIMOS años, las exportaciones, pese a la crisis, pero también gracias a ella, han crecido hasta alcanzar en 2015 la cifra récord de 15.740 millones de euros. Pese a la crisis, porque la difícil situación económica ha castigado a muchas empresas, en especial a las pequeñas y medianas, pero también gracias a ella, porque la caída del consumo interno ha impulsado la búsqueda de mercados exteriores. El Gobierno autonómico, según explicó ayer su presidente, Juan Vicente Herrera, pretende que esta circunstancia coyuntural se transforme en algo estructural, que el comercio exterior se consolide como uno de los pilares de la economía regional.

Con el terreno ganado hasta ahora, muy mal tendrían que hacerlo empresas y administración para que la evolución no sea positiva. Las ventas a otros países solo pueden ir a más y, de lo que se trata, es de que sean cada vez más las empresas que pongan la diana en los mercados internacionales y mayor el volumen de facturación.

Para alcanzar este objetivo y en una Comunidad con un tejido industrial conformado de forma muy mayoritaria por pequeñas y medianas empresas, el impulso de las administraciones públicas, en particular de la Junta de Castilla y León, resulta determinante. De ahí que sea bienvenido el cuarto Plan de Internacionalización, presentado ayer en Valladolid ante 300 empresarios por el presidente Herrera.

Este plan movilizará en cuatro años 80,8 millones de euros –mayoritariamente de la Junta– con los objetivos de alcanzar las 6.000 compañías exportadoras –600 más que las actuales–, consolidar el volumen de ventas, ganar cuota en nuevos mercados y atraer inversiones extranjera a Castilla y León. Como todo este tipo de planes, son muchas las medidas que se ponen sobre el papel. Hasta un centenar, en este caso, para mejorar la presencia de Castilla y León en los mercados internacionales, en una doble vertiente: los destinos diana, o países hacia los que irán dirigidas las actuaciones de la Administración, y los sectores que se quiere consolidar a impulsar. En ambos casos, el plan es muy ambicioso, y solo el tiempo dirá si lo fue demasiado, o resultó acorde con la realidad.

Corresponde a la Administración autonómica acompañar al empresariado en su aventura comercial fuera de las limitadas fronteras del país, porque en un mundo tan globalizado, el potencial mercado para bienes y servicios de Castilla y León puede estar a cientos de miles de kilómetros. Para alcanzarlo, no basta, por supuesto, con el impulso de la Junta. Hace falta voluntad, espíritu emprendedor, formación e innovación para que las empresas puedan ser competitivas en el exterior.

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