Diario de Valladolid

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EL DESCENSO de los concursos de acreedores, antes conocidos como suspensiones de pagos, constituye un buen síntoma de que las cosas empiezan a mejorar tras los difíciles años de la crisis. Sin embargo, todavía se ceban en algunos sectores, como son los de construcción o comercio, donde las cifras de las empresas que atraviesan dificultades y deben suspender pagos siguen siendo elevadas.

Durante el año pasado, los concursos de acreedores cayeron en Castilla y León de 314 a 224 –191 empresas y 31 personas físicas– lo que representa un 28,6% menos y cuatro puntos superior que la media nacional, que registró una reducción del 24,3%. Prosigue así la tendencia de notable caída iniciada un año antes, como demuestra el hecho de que, en 2015, los concursos de acreedores se redujeron a casi la mitad de los tramitados en 2013, un ejercicio que se cerró con 416 declaraciones concursales de empresas en Castilla y León. Prácticamente la mitad de las suspensiones de pagos, según recoge una estadística del INE, corresponden a la construcción, con 41 deudores concursados, y diferentes ramas del comercio, con 44, lo que revela que ambos sectores, muy castigados durante la crisis económica, todavía no consiguen remontar como lo han hecho la mayoría.

La estadística del INE también pone de manifiesto que de las 193 empresas que entraron en concurso, seis de ellas tenían más de 100 trabajadores y cinco correspondían a la provincia de León. Un dato que se corresponde con la grave situación de la minería. Por la misma razón, cuatro compañías leonesas en concurso facturaban más de 10 millones de euros.

El resto de las concursadas en 2015 son pymes, que constituyen el grueso del tejido empresarial de Castilla y León y que se encuentran con mayores dificultades a la hora de abordar coyunturas desfavorables como las de los últimos años. Ocho de ellas tenían una plantilla de entre 50 y 99 empleados, y 38 entre 10 y 49 asalariados. El resto se encontraba por debajo de 10 personas en nómina y 24 no contaban con ningún trabajador.

Salvo que la situación económica vuelva a torcerse, parece evidente que las suspensiones de pagos, tras haber tocado techo en 2013, proseguirán su evolución descendente, a medida que la economía del país y de la Comunidad vaya recuperándose. Una reactivación de todos los sectores posibilitará también que bienes inmuebles propiedad de las empresas en suspensión de pagos puedan venderse con mayor facilidad que ahora, y por tanto, que los concursos concluyan de forma positiva.

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