El ahorro que no se invierte en crédito
NO ES UNA buena noticia que el diferencial entre el volumen de créditos y el de depósitos logre su máximo histórico en favor de los segundos. Y no lo es porque la economía de Castilla y León necesita que el exceso de liquidez se destine a la inversión y que los emprendedores encuentren el dinero suficiente para sus proyectos a precios competitivos y asequibles.
El ejercicio 2015 término con 16.040 millones de euros más en depósitos que en créditos. El ahorro se estabiliza, mientras que el crédito cae. Es un síntoma claro de una economía que apenas mejora, y no ha generado todavía la suficiente confianza como para abordar proyectos de futuro, de la misma forma que el sector financiero no consigue asentar los márgenes esperados que le permitan prestar más dinero a los inversores.
Habrá que esperar a ver si la nueva Lanzadera Financiera, impulsada por la Junta y por las entidades bancarias que operan en la Comunidad, que comenzó su andadura autonómica en enero, contribuye a dinamizar este escenario y se comporta como un revulsivo para revertir esa situación.
Como dice Cecale es necesario en estos momentos que el dinero fluya a una velocidad más rápida, sobre todo ante una serie de acontecimientos políticos y económicos que podrían estar provocando una cierta desaceleración de la economía española.
El panorama autonómico de Castilla y León ofrece escenarios sociopolíticos y económicos más estables que el de otras comunidades autónomas. Dirigentes sindicales han resaltado en el Congreso de UGT el valor diferencial del Diálogo Social, que ha contribuido a que algunos colectivos en riesgo de exclusión estén atravesando la crisis con menos dificultades que en otras regiones. Este es un factor de estabilidad social que debe animar a los emprendedores. Pero lamentablemente la incertidumbre por la falta de un Gobierno central salpica a todos.
Es necesario afrontar con decisión el reto de la falta de crédito. Ese deseo de que ningún proyecto viable se quede sin financiación debe ser una realidad incuestionable. También, la firme voluntad política por parte de todos de crear las condiciones que impidan o dificulten deslocalizaciones irracionales.
El nuevo modelo productivo al que contribuya el pacto industrial en marcha debe asegurar ese crédito, al tiempo que generar una economía competitiva en los sectores intensivos en conocimiento y en aquellos otros donde el valor añadido de la Comunidad, sea por la tecnología, sea por los recursos humanos, favorezca sus estabilidad.