Diario de Valladolid

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Nueva estadística de pasajeros en los aeropuertos de la Comunidad y nuevos vaivenes entre unos y otros. Si hasta ahora eran Burgos y León los que parecía que sumaban más pasaje, en los últimos datos que se acaban de dar a conocer Valladolid, que regresa a la senda positiva, y León son los que marcan el camino. Mientras, los aeródromos de Burgos y el salmantino de Matacán ven cómo se desploman, en lo que a pasajeros se refiere.

Más allá de estos fríos datos, la realidad de los cuatro aeropuertos castellano y leoneses, independientemente de cuáles sean los que vean números positivos en la suma de viajeros de una y otra estadística, viene a demostrar que lo falta, lo que se necesita es un plan conjunto.

Lo que desde estas mismas páginas siempre se ha defendido como una estrategia en común, en la que tienen que estar todos, porque ninguno sobra, y eso también se ha dejado claro en numerosas ocasiones, y que obligatoriamente tiene que ser pilotada desde la Consejería de Fomento. Pero en ella tienen que ser partícipes todas las administraciones y consorcios porque están obligados a dar una respuesta unificada.

Una estrategia que, mientras no se ponga en marcha y no se trabaje por su desarrollo no se sabrá si funciona. Y que incluso puede fracasar. Pero si algo demuestran, mes tras mes, las cifras de esas estadísticas que ofrece la empresa pública Aena es que la situación va camino de convertirse en insostenible.

No es momento ni de mirar para otro lado, ni muchos menos pensar que cada uno puede hacer la guerra en solitario. Es hora ya de ponerse a trabajar en un plan conjunto, en el que se desarrollen las potencialidades de cada aeropuerto. Y eso pasa por poner en marcha políticas que fomenten la llegada de viajeros. Es hora ya de dejar de utilizar estas cuatro infraestructuras aéreas como el lugar desde el que los castellanos y leoneses se van, que también. Pero se tiene que trabajar por hacer de estos aeródromos las infraestructuras a través de las cuales poder captar viajeros que vengan a Castilla y León, no solo que se salgan.

Llegados a este punto se hace necesario el articular esas medidas de apoyo y de promoción que sirvan de desarrollo futuro. Castilla y León ni puede, ni debe renunciar a ninguno de sus cuatro aeropuertos. Valladolid, León, Burgos y Salamanca están ahí, se ha invertido dinero en ellos, en sus mejoras y es obligado potenciar su proyección.

Y, de no hacerlo, se corre el riesgo de que languidezcan mientras se convierten en un rémora. Las caídas y repuntes, los vaivenes continuos de los cuatro, demuestran que se exige un plan conjunto.

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