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EL PARÓN estival le está viniendo bien al al Partido Popular y a ese proyecto de Presupuestos del Estado en el que Castilla y León no sale muy bien parada, sino fuera por ese AVE salvador al que se aferran los ‘populares’ para defender lo indefendible. Pero la realidad es que las cuentas ya están encima de la mesa, que se van a aprobar con la mayoría aplastante que el PP ostenta en el Congreso y en el Senado y que nadie se está molestando en hacer la más mínima crítica.

¿Dónde están los sindicatos o los empresarios a la hora de reclamar esas autovías vitales para esta Comunidad? Por no hablar de ese Partido Socialista y su gran líder Luis Tudanca, que ni se ha molestado en salir a criticar los olvidos que estas cuentas tienen con Castilla y León. Ni él, ni a la mayoría de sus barones. Y lo mismo se puede decir de esos políticos de nuevo cuño, Ciudadanos y Podemos, que llegaban cual salvadores de la sociedad y que más allá de la efímera crítica del primer día nada más se les ha oído, ni visto. No pasan de ser prototipos nuevos con viejos vicios.

La realidad es que el PPse aprovecha de esa dejadez y, con su apabullante mayoría en el Parlamento nacional, continúa con la tramitación de su Presupuesto sin que desde el otro lado, desde la oposición, al menos en lo que respecta a esta tierra, se sepa nada sobre las necesarias enmiendas para tratar de reconducir el desatino que el Gobierno central acaba de perpetrar con Castilla y León. Porque el silencio de las huestes de Mariano Rajoy en la Comunidad era de esperar. Todo sea por mantener ese escaño, en el Senado o en el Congreso, que les permita sestear otros cuatro años. Pero la ausencia de crítica de todo el elenco opositor, con el PSOE a la cabeza, no es más que el reflejo del nivel de la representación política que habita en Castilla y León.

Van ellos a suspender sus ¿merecidas? vacaciones para al menos hacerse oír en la defensa de los intereses de los castellanos y leoneses. Alguno habrá que, ahora, al albur de la crítica contra su ‘no oposición’ hable de persecución. Mira, como el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valladolid, Jesús Presencio, al que la polícía local cazó al volante de su coche con una tasa de alcohol tres veces superior a lo permitido y su única defensa es decir que le estaban esperando. Vamos que le faltó decir aquello de ‘tranquilos, yo controlo’. Lo que no sé es a qué espera el partido naranja para retirarlo de la portavocía municipal.