Diario de Valladolid

SECTOR FORESTAL

Castilla y León investiga la mejora genética de árboles amenazados

El Irnasa-Csic de Salamanca participa en un estudio junto a Reino Unido para impulsar el sector forestal y la biodiversidad con fresnos y robles más resistentes a enfermedades y plagas

Brotes de fresno en una placa de laboratorio.

Brotes de fresno en una placa de laboratorio.Sergio Cerezo / IRNASA-CSIC

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Mejorar la resistencia de las especies arbóreas frente a enfermedades y plagas. Es el objetivo de la investigación que lleva a cabo el el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa-Csic), junto a otra entidad del Reino Unido, con el objetivo de mejorar los recursos del sector forestal y la biodiversidad en los bosques de toda Europa.

Ningún agente del sector quiere que se repitan episodios como el del olmo común, (Ulmus minor), que ha sufrido una devastación masiva en Europa y Norteamérica debido a la grafiosis, una de las pandemias vegetales más destructivas de la historia reciente. Técnicamente la especie se encuentra al borde de la extinción en estado silvestre o en una situación de declive genético extremo, ya que la inmensa mayoría de los ejemplares adultos y monumentales han desaparecido.

Su mal fue la grafiosis, un hongo que utiliza como vector biológico unos pequeños escarabajos, los ‘barrenillos del olmo’. Estos insectos perforan la corteza para alimentarse y reproducirse, transportando involuntariamente las esporas del hongo de un árbol infectado a uno sano. Una vez dentro del olmo, el hongo se propaga por los vasos conductores de savia (el xilema). El árbol, en un intento desesperado por frenar la infección, tapona sus propios conductos. Esto provoca una obstrucción interna masiva que impide el paso del agua y los nutrientes, provocando que las hojas se sequen y el árbol muera por inanición y deshidratación en cuestión de meses o pocos años.

Los males que pueden atacar a las especies silvestres son innumerables, aunque algunos más destructivos que otros. Ahora, el instituto charro enfoca sus esfuerzos en dos especies con una gran presencia en los bosques de España y europa: el fresno y el roble, dos de las especies frondosas más emblemáticas y estructuralmente importantes de los ecosistemas forestales de Europa, y también de España y particularmente de Castilla yLeón. Mientras el roble domina grandes extensiones formando masas boscosas continuas, el fresno suele actuar como un dinamizador de la biodiversidad, muy ligado a la humedad y los fondos de valle.

En cuanto al roble, en Europa los más frecuentes son el roble común (Quercus robur) y el roble albar (Quercus petraea). Los más extensos robledales cubren la Europa central y atlántica (Francia, Alemania, Reino Unido), y son vitales para la industria maderera y la biodiversidad atlántica.

En España es el norte peninsular, desde Galicia hasta el Pirineo, donde se encuentran los ejemplares más majestuosos y los bosques más tupidos de roble común y albar. Sin embargo, al descender hacia el interior, toma el relevo el roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), una especie adaptada a soportar veranos más secos y climas más continentales.

Así, Castilla y León es una de las masas de frondosas más importantes. El rebollo o marojo es muy frecuente en las faldas de los sistemas montañosos como el Sistema Central, la Cordillera Cantábrica y Sanabria, ocupando terrenos silíceos desde los 800 hasta los 1.800 metros de altitud. Por su parte, el roble albar cuenta con magníficos santuarios de ejemplares monumentales en el norte de Palencia y León, como el famoso Roblón de Estalaya y en Burgos, por ejemplo en Canicosa de la Sierra.

Desde la perspectiva del sector forestal y la selvicultura, el roble y el fresno son considerados frondosas nobles de alto valor económico y ecológico, aunque sus modelos de gestión difieren: mientras el roble se enfoca tradicionalmente hacia la producción de madera técnica de alta calidad a largo plazo, el fresno destaca por su versatilidad, turnos de crecimiento más rápidos y un papel histórico crucial en la agroforestería (sistemas silvopastoriles).

Eso sí, aunque se trata de especies muy abundantes en Castilla y León, su aprovechamiento está lejos de las principales especies madereras de la Comunidad, el pino y el chopo. Las distintas especies de pinos como el Pinus sylvestris, pinaster, etcétera, representan la inmensa mayoría de los tres millones de metros cúbicos de madera extraídos anualmente en la Comunidad.

El Chopo (Populus spp.) es la frondosa reina del sector económico. Aunque ocupa apenas el 2% de la superficie arbolada, genera más del 40% de los ingresos por venta de madera de Castilla y León, debido a su rápido crecimiento y su uso en la industria del contrachapado de alta calidad.

Adaptación

Ahora, el Irnasa-Csic es uno de los socios del proyecto ‘Accelerated adaptation via reversible modification of flowering time in trees’, liderado por el centro de investigación Rothamsted Research, del Reino Unido. Con una financiación de 1,8 millones de libras, esta iniciativa pretende lograr una «adaptación acelerada» de fresnos (Fraxinus escelsior) y robles (Quercus robur), dos especies que en la actualidad se encuentran en riesgo.

Los equipos de Rothasmted Research y del Irnasa-Csic se centrarán en el fresno, cuya supervivencia se ve amenazada por el hongo invasor Hymenoscyphus fraxineus y el escarabajo esmeralda o perforador del fresno Agrilus planipennis, ambos procedentes de Asia. La grave enfermedad que provoca el hongo está establecida en Europa continental, incluyendo España, y ampliamente distribuida en Gran Bretaña. A ello hay que añadir la amenaza provocada por el insecto, que se ha expandido desde Rusia hacia Europa, y que por ahora se considera una amenaza potencial en Reino Unido. La conjunción de ambas enfermedades podría acabar con estos árboles típicos de riberas y montañas, según informa el Irnasa-Csic en un comunicado.

Una solución, continúa el instituto, pasa por obtener árboles más resistentes frente a estas amenazas, pero el proceso convencional de mejora genética es demasiado largo en el tiempo. «Consiste en cruzar individuos con características excepcionales y hacer una selección de su descendencia», explica Sergio Cerezo, responsable del Servicio de Edición Genética y Bioinformática del Irnasa-Csic. «En cultivos agrícolas anuales estos cruces se pueden hacer en cada cosecha, pero los árboles son biológicamente muy distintos y pueden tardar décadas en producir flores», añade.

El proyecto pretende superar esa barrera mediante herramientas biotecnológicas llevando a cabo una modificación genética que permita que los árboles florezcan en cuestión de meses. Para conseguir este objetivo, los investigadores se apoyarán en estas modificaciones dirigidas y en la variabilidad genética natural, seleccionando y cruzando los árboles generados en el proyecto con ejemplares naturales que cuentan con las características de resiliencia deseadas.

Posteriormente, estas modificaciones introducidas para lograr la floración temprana podrán eliminarse, dando lugar a árboles que hereden los rasgos naturales beneficiosos y que, al mismo tiempo, recuperen un crecimiento normal. Es decir, que «la biotecnología es, simplemente, un vehículo para acelerar el cruzamiento, pero el producto final serán árboles que no estarán modificados genéticamente, garantizando la conservación de estas especies», aclara el experto.

El proyecto está liderado por Steve Hanley, experto de Rothamsted Research, y cuenta también con la participación otras dos entidades británicas, la Universidad de Birmingham y los Kew Gardens, de Londres. El equipo de Birmingham centrará su trabajo en el roble, mientras que el de Kew Gardens, pionero en la secuenciación del genoma completo del fresno, tiene una larga trayectoria en estudios genómicos en ambas especies. En los últimos años, este grupo ha llevado a cabo un destacado trabajo dirigido a identificar marcadores genéticos asociados con la resistencia del fresno frente a enfermedades.

Si los científicos consiguen demostrar la eficacia de esta plataforma tecnológica, su aplicación podría extenderse a otras especies que se enfrentan a amenazas similares. En un futuro próximo se podrían evitar desastres como la desaparición de los olmos, que en las últimas décadas se han visto afectados por la grafiosis.

Amenazas

En la actualidad, el cambio climático y el aumento de la presión ejercida por plagas y enfermedades en un entorno globalizado pone en un riesgo similar a muchas otras especies, siendo cada vez más relevante desarrollar herramientas que permitan mejorar su capacidad de adaptación y resiliencia, explica el instituto charro.

La iniciativa tiene una duración inicial de dos años, ampliables en función de los resultados. El proyecto está financiado por la Advanced Research + Invention Agency (Aria) del Reino Unido como parte de su programa Accelerated Adaptation, que cuenta con un presupuesto total de 54 millones de libras esterlinas y busca explorar vías para acelerar la adaptación de las especies silvestres, con el fin de prevenir la pérdida de biodiversidad y salvaguardar la infraestructura natural que sustenta nuestra economía y bienestar globales.

La noticia de la investigación de la mejora genética de especies arbóreas por parte del Irnasa-Csis ce Salamanca trascendió el pasado viernes, solo dos días después de la que la Junta de Castilla y León participara en la reunión que la Plataforma de Expertos en Bosques y Silvicultura –principal foro de expertos creado por la Unión Europea para ayudarle a configurar y coordinar su política de gestión forestal–, en la sede de la Comisión Europea en Bruselas. 

El director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, Javier Ezquerra, intervino representando a la Junta y a la Asociación Europea de Bosques Públicos (Eustafor) en este encuentro, que aglutina a los expertos y actores más relevantes de los bosques y la gestión forestal del continente, y que, entre otras cosas, colabora con la Comisión Europea en la implementación de los principios de su Estrategia Forestal 2030, según informó la Administración autonómica en un comunicado. 

El encuentro sirvió para tratar diferentes temas, entre los que se encuentran la problemática de los grandes incendios forestales que en 2026 afectaron a numerosos países europeos; la importancia de mantener una gestión forestal activa y un aprovechamiento de los recursos del territorio para lograr una mejor prevención; o la necesidad de abordar el ámbito forestal de una forma estratégica e integral. 

La Comisión Europea ha aprovechado la reunión de la plataforma para informar de sus principales políticas e iniciativas, incluyendo la aplicación de los reglamentos sobre deforestación y restauración de la naturaleza, así como las actividades de la Política Agraria Común (PAC) relacionadas con el sector forestal. 

Plataforma

La Plataforma de Expertos en Bosques y Silvicultura está formada por un grupo de profesionales que incluye representantes de organizaciones de propietarios y gestores de bosques, organizaciones medioambientales no gubernamentales, industria, academia y la sociedad civil en general. Fue creada en 2023 por las direcciones generales de Agricultura y Desarrollo Rural y de Medio Ambiente de la Comisión Europea, y reemplaza al Grupo de Diálogo Civil sobre Silvicultura y Corcho, y al Grupo sobre Bosques y Naturaleza de la Comisión Europea, según la misma fuente.

El organismo proporciona un foro estructurado para las diversas partes interesadas del sector forestal en toda la Unión Europea y desempeña un papel central en la configuración y coordinación de la política forestal europea. 

Por su parte, la Asociación Europea de Bosques Públicos (Eustafor) está compuesta por 40 organizaciones de gestión forestal pública, empresas, agencias de gestión y producción de madera pertenecientes a 29 países europeos, comprometidas con la gestión sostenible de los bosques. 

Eustafor, que promulga un enfoque holístico de las masas forestales del continente, trabaja en la realización de diferentes acciones que ayuden a implantar una gestión sostenible, económicamente viable y socialmente aceptada de los bosques, a través de la transferencia del conocimiento, la adopción de decisiones basadas en la ciencia y la relación activa entre los diferentes actores políticos europeos, así como de estos con el resto del mundo.

El del Irnasa-Csic no es el único programa de Castilla y León para impulsar el sector forestal y sus aprovechamientos.La fundación Cesefor, con sede en Soria, participa en otro bien distinto, el proyecto Multicas, que trabaja en Asturias y Castilla y León junto a la Asociación de Propietarios Forestales Juntas de Montes de Asturias (Juma), que lo coordina, y el Centro Tecnológico Forestal y de la Madera de Asturias (Cetemas). Su objetivo es demostrar que los castañares son ecosistemas multifuncionales, capaces de generar bioeconomía, empleo verde y desarrollo rural sostenible.

Para lograrlo, Multicas desarrolla acciones relacionadas con el estudio de la biodiversidad, la gestión selvícola, el aprovechamiento micológico, la sanidad forestal y los métodos de gobernanza que ayuden a impulsar la economía rural y el empleo verde, informa Cesefor. Dentro del proyecto, Cesefor coordina la acción dedicada al recurso micológico.

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