«Digitalizar el agua es un paso importante para la Agricultura 4.0»
La Comunidad de Regantes del Canal de Guma inicia su transformación con «pros y contras»

Rufino García posa junto a una de las cuatro balsas de agua.
Decididos a ahorrar agua, la Comunidad de Regantes del canal Reina Victoria Eugenia, conocido popularmente por el Canal de Guma, ha concluido el proceso de digitalización del riego. Para ello ha contado con el respaldo económico de las subvenciones de los proyectos PERTE, que financian los fondos europeos Next Generation. «Es un paso importante hacia la Agricultura 4.0», afirma el presidente, Rufino García.
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El sistema se basa en la digitalización y el telecontrol de dispositivos para hacer más eficaces, sostenibles y rentables los riegos en la zona. En detalle, cuentan con visores de mapa GIS; un nuevo sistema de control volumétrico en captación de agua sobre DPH; sondas de humedad; sistemas de monitorización de la calidad y del volumen de agua de los retornos de regadío a cauces superficiales; automatización y telegestión; sistemas de soporte a la decisión, y estudios de eficiencia energética. «La principal ventaja es el ahorro de agua, que es muy significativo. Estamos hablando de un 50%. Basta un ejemplo: antes, lo que llegaba del pantano nos valía para una campaña y ahora regamos dos», asegura, sin olvidar otra gran mejora: la comodidad. «Regar con este sistema es mucho más fácil y cómodo».
En números, la transformación ha tenido dos etapas: la obra inicial, valorada en 14,5 millones de euros, que la Mancomunidad está pagando gracias a un préstamo bancario a largo plazo, y 1.151.000 euros de digitalización, divididos en dos fases, que se han financiado al 100% con fondos europeos.
'Cara B'
La ‘cara B’ llega con el mantenimiento. «No esperábamos que fuese tan caro y, además, tiene que ser continuo, porque, si no, corres el riesgo de que se estropee y luego es mucho peor», advierte, con la mirada puesta en las cuatro balsas de agua que tienen: de 59.010 metros cúbicos, de 24.438, de 36.762 y la más grande, de 82.114 metros cúbicos. «Al ser aguas no decantadas, dejan sedimentos y hay que limpiar las balsas, pero el precio ha subido mucho. La primera vez que las limpiamos nos costó 45.000 euros en total, pero ahora he pedido presupuesto y solo limpiar una cuesta 70.000 euros».
Junto a la amortización de la obra, se suma, además, un coste de electricidad que «antes no teníamos, porque funcionaba por gravedad», y que ahora es «elevado». «Ahora todo va por aspersión, por bombeo».
La historia de la Comunidad de Regantes del Canal de Guma se remonta al año 1906, pero el proceso de modernización comenzó en 2008. Se encuentra situada en la comarca de la Ribera del Duero, entre las localidades de Fresnillo de las Dueñas, Vadocondes, Fuentespina, Aranda de Duero, Hoyales, Berlangas de Roa, Roa del Duero y Castrillo de la Vega. De las 3.457 hectáreas, se han modernizado 3.000. En ellas cultivan principalmente trigo, cebada, maíz y remolacha, pero también hay patatas, cebollas, alfalfa y una pequeña parte de viñedo.
La última campaña ha sido, según explica Rufino García, desigual. «La cosecha de cereal fue bien, y la remolacha también, pero los precios siguen siendo bajos», lamenta.
A la hora de dar el paso a la Agricultura 4.0, la Comunidad de Regantes del Canal de Guma ha confiado en la empresa especializada iRiego New Generation, una compañía afincada en León, dedicada a la gestión de regadíos modernizados, telecontrol y desarrollo de innovaciones para el control del riego, que actualmente gestiona 80.000 hectáreas de 22 comunidades de regantes entre Castilla y León, Galicia, Navarra y Lérida. «Aquí en Burgos trabajamos con la de Guma, la del Pisuerga, que afecta a Burgos y Palencia; la de Cabecera del río Riaza, y la de San Isidro, en Tórtoles de Esgueva», detallan desde la compañía iRiego.
Ayudas Perte
Las ayudas PERTE tienen por objeto subvencionar aquellos proyectos que contribuyan al desarrollo de estrategias de modernización que permitan transitar «hacia una agricultura más inteligente, precisa y sostenible», optimizando los procesos de producción y colaborando en la puesta en marcha de la ‘Agricultura 4.0’. «De esta forma, se minimizan los impactos de la agricultura sobre el medio hídrico y sobre el ciclo hidrológico en general, mejorando los procesos naturales asociados al ciclo hidrológico y la regeneración de los suelos y de las masas de agua», destacan.
Bajo esta perspectiva, la Comunidad de Regantes del Canal de Guma busca contribuir a mejorar la eficiencia y minimizar el impacto del cambio climático, así como favorecer una mayor transparencia en la gestión del agua para las administraciones y los usuarios. «El fin de estas ayudas también pretende contribuir al cumplimiento de los objetivos ambientales establecidos en la planificación hidrológica: evitar la contaminación de las aguas, cumplir con los caudales ecológicos y, en general, aportar nuestro grano de arena al impulso de la gestión del dominio público hidráulico y la protección de las aguas», puntualizan.
En este sentido, el presidente de la Comunidad de Regantes de Guma, Rufino García, destaca la importancia de los dos retornos, que servirán para medir en tiempo real la contaminación difusa. «La agricultura tiene su parte, pero no es la única responsable de los nitritos. La industria también contamina».
De cara al futuro, el presidente apunta como factores clave un relevo generacional «que no se está dando» y una PAC «que cada vez da menos». «El día que desaparezca la PAC, desapareceremos los agricultores», concluye.