Diario de Valladolid

LAS LLUVIAS

La lluvia preocupa por exceso y el campo pide unos días de tregua

El buen crecimiento del cereal se puede ver perjudicado por un exceso de humedad si continúan las tormentas, y se retrasa la siembra de patata y remolacha por los encharcamientos

Gotas de agua cuelgan de una rama de olivo tras una tormenta.

Gotas de agua cuelgan de una rama de olivo tras una tormenta.PXB / CCO

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La pasada semana comenzó con la borrasca Laurence, que no llegó de Arabia sino del Atlántico, y dio paso el miércoles a otra borrasca, Martinho, que golpeó la geografía peninsular. Diez días más de lluvia, cuando los agricultores de Castilla y León clamaban ya al cielo para que diese unas jornadas de tregua. Paradojas de la vida, en este momento las lluvias preocupan no porque brillen por su ausencia, como ha ocurrido tantas veces en recientes campañas mermadas por la sequía. Esta vez preocupan por su abundancia.

Es mala la falta de agua, pero si sobra a estas alturas de marzo las consecuencias pueden ser nefastas. El primer perjudicado puede ser el cereal, que presenta en estos días un desarrollo fenológico muy adecuado en la mayor parte de la geografía de Castilla y León. Si hay exceso de humedad en los campos de trigo, cebada, avena, centeno o triticale, pueden surgir los indeseados hongos en cuanto levanten un poco las temperaturas. Por otro lado, las siembras de primavera que deberían estar ya generalizadas se están retrasando, cultivos como la remolacha o la patata tendrán que esperar a que los campos de cultivo dejen de estar encharcados.

Otra paradoja: con los embalses casi a rebosar, los regadíos pueden salir perjudicados. Cultivos como el maíz tienen que esperar hasta que escampe durante unos días. Y es que cuando la borrasca Laurence asomó por el oeste peninsular, el pasado lunes, los pantanos de riego gestionados por la Confederación Hidrográfica del Duero estaban al 86% de su capacidad, con 2.456 hectómetros cúbicos, nada menos que diez puntos por encima de la media de los últimos diez años en la misma fecha.

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, relata la preocupación de los agricultores en respuesta a este periódico: «Siempre hay que decir el agua para el campo es buena, pero la verdad es que nos está entorpeciendo. Hay que hacer muchas labores, pero sobre todo, en los regadíos hay que empezar a sembrar, acabar de recoger el maíz que falta, acabar de recoger la remolacha que falta y sembrar todos los cultivos de primavera en los regadíos, que no se puede hacer, que nos está entorpeciendo el agua», detalla.

«Lo deseable es que este agua nos hubiese dejado el mes de marzo trabajar y en abril y mayo hubiese caído, que es cuando realmente lo necesitamos», añade Dujo. «El cereal en estos momentos está bien, está bueno el campo, pero faltan labores que hacer, se va retrasando el trabajo. Estas lluvias nos perjudican, eso está claro», concluye.

De la misma opinión se muestra el coordinador de Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín: «Ahora mismo esta lluvia es totalmente innecesaria, porque los cereales tienen mucha humedad acumulada y no necesitan más lluvias. Si sigue lloviendo, hay cultivos que se pueden perder».

Por otro lado, las lluvias «dificultan muchísimo a los que somos de regadío ir preparando la tierra para todo el tema de sembrar, lo que sea remolacha, maíz, patatas, alubias, todo lo que podemos en el regadío. A todos los que vivimos del regadío, esto nos está dificultando muchísimo, porque no podemos entrar [a los cultivos], no podemos preparar y se van a retrasar las siembras, y luego lo que va a conllevar es que el esfuerzo va a venir todo a la vez. Entonces, nos está fastidiando toda esta lluvia, que no beneficia».

«En términos generales no beneficia porque, en primer lugar, no hay sequía en ningún lado, en todo el territorio. Ha llovido bastante, ahora lo que tocaría sería que dejase de llover y dejarnos hacer las labores», añade Palacín. «Todos los que vivimos el regadío estamos esperando, deseando que escampe y que nos deje, que no llueva en 15 o 20 días».

Y es que «el agua, cuando sobra, lo único que hace es generar enfermedades, que nazcan malas hierbas..., no es bueno que caiga tanta agua ahora. Para últimos de abril o sobre todo mayo, estas lluvias serían ideales para mayo». Eso sí, el coordinador de UCCL reconoce que los cultivos «en términos generales van bien, sobre todo en los que se ha podido tirar nitrato».

Nitratos

El secretario general de Upa Castilla y León y coordinador de la Alianza Upa-Coag, Aurelio González, relata que hay zonas de la Comunidad donde «ha llovido menos y se ha podido entrar, por ejemplo, a echarle los nitratos. Y el cereal está desarrollándose bien. En otras zonas donde llovió más y no se ha podido echar el nitrato, pues es está viendo cómo ya corre prisa al poder entrar a hacer esos tratamientos nitrogenados. Esto en cuanto al cereal. Hoy el cereal, donde se ha podido entrar, sin problema, y si llueve un poco más, tampoco pasa nada, a no ser que se encharque, y entonces tendríamos problemas de pérdida de cultivo. Para el resto de sectores, hay que decir que aquí hay un grave problema donde todavía no se ha sacado remolacha, en algunas zonas, por el exceso de agua. Tampoco se ha terminado de cosechar el maíz», añade el responsable autonómico de Upa.

«Son los dos principales cultivos que siguen pendientes de cosechar por el tema del agua. Y eso, además, provoca que, cuando se deberían estar ya sembrando las leguminosas, no se puede entrar en muchos sitios, en muchas parcelas. Dentro de nada, en cuatro días, deberían empezar a sembrar la remolacha en condiciones normales, y no se puede hacer todavía, por lo cual ya seguro que vamos a tener un retraso en las siembras», lamenta González.

«Ya nos pasó el año pasado con el retraso en las siembras, y hubo poca producción precisamente por aquella mala campaña de siembras, y este año parece que va a pasar lo mismo», relata. «El tema del maíz también, dentro de nada, que se empieza a sembrar. Todos es posible, si ahora vuelven a caer otros 30, 40, 50 litros o más que se está hablando en algunos sitios, pues va a ser inviable que se pueda pisar en todo el mes de marzo. Lo único que podemos decir es que, como decimos los agricultores, toda esta agua de marzo la podían estar guardando para abril y mayo, que nos va a hacer falta».

El secretario general de Coag Castilla y León y coordinador de la Alianza Upa-Coag, Lorenzo Rivera, también ve complicada la situación: «Tenemos un invierno de lluvias de los que no conocíamos desde hace años. De estos que vienen cada 10 uno. Los embalses, a más del 85, casi al 90%, con otros 10 días que pasen, aunque no llueva, porque los ríos bajan caudalosos y los afluentes igual, entonces nos podremos meter probablemente a primeros de abril con muchos embalses ya desembalsando porque van a estar más del 90%», relata. «Tenemos garantizada, eso sí, el agua para todos los sistemas de riego. El que peor está, como siempre, es el Pisuerga, pero con más del 70%, habrá agua sin problemas para la campaña».

Sin embargo, en el lado negativo, Rivera ve que «los cultivos que hay de invierno, tanto cereales como colza, forrajes, leguminosas, lo que hay, no necesitaba esta cantidad de agua que ha caído en marzo. Ya de febrero íbamos sobrados y a veces en febrero llovió mucho, y también en enero, pero ahora lo de marzo, mucha agua ya no la absorbe el terreno».

Hongos

«Podemos, ya después de tanto tiempo de humedad, ver problemas de hongos en cebadas y en trigos en cuanto llegue el calor, esto está claro. Y luego en muchas zonas donde no se ha podido entrar a echar el abono, herbicidas, en fin, hay complicación en ese aspecto en los cereales que están sembrados e implantados en invierno, pero también porque está retrasando las siembras de primavera».

«Tenemos la remolacha siempre por San José, prácticamente en la primera quincena de marzo se sembraba. Es la época buena de sembrar. Incluso podemos decir que hay años cuando, tiempo atrás, en febrero, si venía bien, se sembraba la remolacha», observa el responsable autonómico de Coag. «Esto está retrasado. Para el maíz todavía es pronto, pero ahora ya se podrían ir haciendo labores, preparación, para en el mes de abril sembrar maíz, incluso girasol, que algunos se siembran, en fin. Todo esto de primavera estábamos ya ahora mismo en tareas de preparación». Rivera apunta como problema mayor las tierras de cereal que están más anegadas. Sin embargo, si este agua cayera «dentro de un mes o un mes y medio, en abril-mayo, se aprovecharía más en el campo».

«No sé lo que pasará. Si las temperaturas son suaves, hay recursos y hay agua para que la planta aguante un mes. Pero si las temperaturas se elevan, que hay veces que incluso en abril pasamos de los 30 grados, no es normal, pero puede darse, empiezan los ataques en las colzas de gorgojo, sobre todo los hongos en cereal, porque hay mucha humedad... Y todo eso nos pasa todos los años, aunque no llueva, conque si llueve… Y en las leguminosas, este agua, tanta cantidad, pues tampoco viene bien», concluye.

La preocupación de los representantes de las Organizaciones Profesionales Agrarias (Opas) es muy lógica. El exceso de lluvias puede tener varios efectos negativos sobre los cultivos de cereales, como el anegamiento del terreno, pues las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, saturando el suelo y dificultando el drenaje. Esto puede llevar a la asfixia radicular, ya que las raíces no reciben suficiente oxígeno.

Por otro lado, se puede producir un desplazamiento indeseado de nutrientes, ya que el exceso de agua puede arrastrarlos hacia capas más profundas del suelo, donde las raíces de los cereales no pueden alcanzarlos.

Por otro lado, el exceso de lluvias puede conllevar problemas fitosanitarios, ya que la saturación del suelo puede aumentar la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades y plagas. Por otro lado, se pueden producir daños físicos, pues las lluvias fuertes pueden dañar físicamente las plantas, especialmente durante la floración y formación de frutos.

Siembras

En cuanto a la erosión del suelo, la lluvia excesiva puede causarla, afectando la estructura del terreno y su capacidad para sostener los cultivos. Además, otro de los grandes efectos del exceso de lluvias es el retraso en la campaña de siembras, que puede tener consecuencias negativas.

El retraso en la campaña de siembras debido a la lluvia puede tener varios efectos negativos en cultivos como la remolacha, maíz y patata, entre ellos la reducción del rendimiento, puesto que las siembras tardías afectarán al desarrollo de las plantas, exponiéndolas a condiciones climáticas menos favorables durante etapas críticas de crecimiento.

Por otro lado, pueden incrementarse los problemas fitosanitarios, ya que las condiciones de humedad prolongada pueden aumentar la incidencia de enfermedades y plagas. A todos los problemas se suma el impacto económico para los agricultores, ya que aumentarán los costos de producción y se reducirán los ingresos de los agricultores debido a menores rendimientos y calidad de los cultivos.

En el maíz, se da además un desplazamiento de la floración y del llenado de granos, reduciendo la calidad y cantidad de la cosecha. A ello se suman los problemas de manejo, pues la demora en la siembra puede complicar la planificación y ejecución de otras labores agrícolas, como la fertilización y el control de malezas.

En este marco de abundancia de lluvias se celebró el pasado lunes el último Consejo Regional Agrario, en el que precisamente se abordó una petición de fondos por adversidades climáticas. En concreto, en el encuentro se aprobó dirigir una comunicación al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), firmada por las Opas y la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural para exigir que no se discrimine a Castilla y León en las ayudas de la sequía 2024 al no compartir ni los beneficiarios (únicamente explotaciones agrícolas de cultivo de frutos de cáscara y avellano) ni el ámbito geográfico (solo el sudeste español).

La consejera del ramo, María González Corral, precisó que la Comisión Europea establece una ayuda financiera de emergencia a los sectores agrarios afectados por fenómenos climáticos adversos en España de 68 millones y el Real Decreto de sequía solo contempla 20 millones, «por tanto cabe que se atiendan nuestras peticiones, puesto que hay presupuesto, y se tenga en cuenta la situación de algunas comarcas que han sufrido tres años seguidos de malas cosechas», concluyó.

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