La floración de los cerezos se adelanta en Las Caderechas

Es el mes clave para una campaña previsiblemente «normal» que podría rondar los 200.000 kilos si no se registran heladas

Un fruticultor arregla el terreno en su plantación de cerezos, en Madrid de las Caderechas, en plena época de floración.-ICAL

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Diego Santamaría

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El momento se acerca y los fruticultores del Valle de las Caderechas aguardan impacientes la floración de sus cerezos. No es para menos, ya que este singular espectáculo visual atrae cada año a numerosos visitantes que aprovechan la ocasión para inmortalizar una estampa que embellece sobremanera los campos de la zona. Pero al margen del potencial turístico de este inmenso manto blanco de flores, lo más importante en estas fechas es que los productores ya se hacen una idea bastante aproximada -salvo que la climatología se revuelva- del devenir del resto de la campaña.

Según detalla el director técnico de las marcas de garantía Cereza y Manzana Reineta del Valle de Las Caderechas, Eduardo Hernando, la floración vendrá «escalonada» y posiblemente en los próximos días ya se pueda ver «alguna flor en las zonas más bajas», aunque lo más probable es que el momento clave que condicionará la recolección tenga lugar a mediados de la próxima semana. De ser así, el paisaje que tanta expectación genera año tras año podría coincidir con la Semana Santa, todo un aliciente para los fruticultores de la zona, siempre orgullosos de que el visitante se deshaga en elogios al contemplar tan bella imagen.

¿Cómo se presenta la cosecha en términos de rendimiento? Todo parece indicar que, como siempre, la producción final vendrá marcada por la gran calidad de las cerezas. En cuanto al número de kilos estimado, Hernando considera que todavía es pronto para lanzar una predicción certera porque los «problemas» meteorológicos pueden surgir «a partir de ahora». Lo importante, eso sí, es que por ahora no se han registrado «grandes accidentes» ni «heladas». Así pues, la perspectiva actual es la de una «temporada normal» en términos de producción, de tal manera que la cosecha final podría rondar los 200.000 kilos siempre y cuando el sol y la ausencia de lluvias copiosas favorezcan la polinización.

Los productores adheridos a la Marca de Garantía dan prácticamente por hecho que no se repetirá la nefasta campaña de 2017, por debajo de los 50.000 kilos que supusieron una merma productiva del 70%. Lo ideal, la meta a la que aspiran todos los profesionales asociados, es igualar o superar la histórica cosecha del año pasado, que rondó los 250.000 kilos. Parece complicado, pero nunca se sabe. Por otro lado, cabe recordar que la floración del el pasado se retrasó más de lo previsto porque la primavera se resistía a hacer acto de aparición y no quedó más remedio que esperar hasta la última semana de abril.

Los fruticultores no se conforman con seguir potenciando la producción de cereza y manzana reineta en el Valle de las Caderechas. Desde hace un par de años, se planteó la idea de poner en marcha un innovador proyecto de recuperación de variedades tradicionales y ‘olvidadas’ con visos de expansión por los territorios de la Red Natura.

Al final, el empeño de los productores y la aportación económica de Adeco Bureba ha dados sus frutos. Nada más y nada menos que una docena de variedades de peras, manzanas, ciruelas o cerezas en vías de recuperación permitirán «poner en valor» el pasado frutícola de una zona que trata de romper los prejuicios del consumidor que descarta determinadas frutas amparándose en criterios estéticos o de tamaño que nada tienen que ver con la calidad interna.

Para ello, tres fruticultores del Valle han cedido sus parcelas. Allí se llevan a cabo injertos y tomas de muestras con fin de analizar la viabilidad de esta recuperación. Ahora, con la primavera en sus primeros compases, los promotores del proyecto retomarán los trabajos para «identificar exactamente dónde tenemos los pies» de las variedades ubicadas en aquellos terrenos donde aún no se ha podido trabajar.

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De esta forma, lo que se pretende es «recuperarlas en cualquier momento para que no se pierdan», incorporarlas al banco de pruebas y así poder multiplicarlas el día de mañana.