Trigo a 176 euros como máximo para que «la cadena funcione»
Si la próxima cosecha es abundante, el mercado cerealista tenderá a estabilizarse / El analista agrario Jesús M. Fernández ve «poco probable» una nueva subida de los precios en junioPrevisión Si la próxima cosecha es abundante, el mercado cerealista tenderá a estabilizarse / El analista agrario Jesús M. Fernández ve «poco probable» una nueva subida de los precios en junio

Una cosechadora realiza trabajos de recolección de trigo en la provincia de Valladolid.-ICAL
En una Comunidad cerealista «netamente exportadora» como Castilla y León, los gastos derivados del transporte inciden «directamente» sobre el precio en origen. En el caso del trigo, que ahora mismo ronda los 200 euros en los puertos españoles para entregas hasta diciembre, los agricultores deben tener en cuenta este factor a la hora de abordar sus ventas con las empresas comercializadoras. Así lo entiende Jesús María Fernández, analista y agente de referencia en Agroinfomarket y Cereales Serabur, convencido de que a día de hoy, en clave autonómica, los productores deben fijar un precio de «174 o 176 euros» para que «la cadena funcione». Con ello se refiere al trigo pienso, mayoritario en la región y ofrecido en estos momentos a 180 euros a los comerciantes en origen.
Según Fernández, comprar a ese precio en Castilla y León en la actualidad es «imposible». Por lo tanto, la única opción que tienen los productores que persisten en su empeño es asumir las ventas y el transporte por su cuenta y riesgo. En cualquier caso, niega tajantemente que las casas comerciales impongan precios a su antojo para «aprovecharse de los agricultores». En primer lugar, porque «el agricultor tiene tanta información como el comerciante». En segundo, porque el empresariado «ha reducido sus márgenes» hasta el punto de no «poderlos reducir más para garantizar la supervivencia del sector».
¿Cómo se encuentra actualmente el mercado nacional? De entrada, hay que tener en cuenta el hecho de que España en su conjunto, a diferencia de Castilla y León, es un país «netamente importador», por lo que el agricultor «tiene garantizada su venta». Partiendo de esta base, el analista detalla que las cosechas a la baja en países como Alemania, Lituania o Estonia han «disparado» el precio del trigo panificable, lo que ha provocado una diferencia pecuniaria más amplia de lo habitual con el trigo pienso. De hecho, precisa que los trigos de alta proteína pueden llegar a costar «hasta 230 o 240 euros».
En lo concerniente al mercado de aquí a finales de año, Jesús María Fernández cree que el trigo pienso ha alcanzado prácticamente su «límite» porque «al final no hace falta tanto trigo pienso en el mundo». Es más, considera que el «defecto de cosecha» en Europa, Rusia o Ucrania «no justifica el diferencial de este año respecto al año pasado». Por otro lado, es consciente de que «la curva de precios internacional se ha invertido respecto a la nacional», de ahí su insistencia en que el trigo, a 180 euros, «no se puede comprar».
¿Qué depara el mercado en 2019? Todo depende de las «intenciones de siembra» y de que «las siembras progresen adecuadamente». Así pues, si a partir de abril se empieza a percibir un defecto de cosecha lo más probable es que los precios «puedan volver a subir». No en vano, si finalmente la cosecha es abundante, el mercado se encontrará «estabilizado»y los precios, ya en la próxima campaña, «podrían bajar algo». Sea como fuere, si algo tiene claro Fernández es que resulta «estadísticamente poco probable» que se produzca un nuevo incremento en junio porque la tendencia alcista en dicho mes ha sido la tónica general durante los últimos cuatro años.
factores clave
A petición de Serabur y la Alianza UPA-COAG, el agente agrario desgranaba en Burgos el pasado jueves las «claves del éxito» para que asegurar la rentabilidad de las explotaciones cerealistas. Previamente, en declaraciones a este suplemento, dejó claro que los agricultores deben «observar los mercados, los precios y hacer números». A su juicio, es la fórmula idónea para garantizar la supervivencia del sector. El problema, en su opinión, es que «cuando el precio sube nadie vende» y «se vende cuando baja». Y claro, cuando eso sucede «los industriales ya están cubiertos y los comerciantes también».
Para el director de Serabur, Félix Cortés, se antoja necesario que el agricultor sepa «evolucionar, estar informado y dejarse asesorar». Solo así será posible «controlar» la explotación de principio a fin y «sacar con el mínimo gasto la máxima producción posible para poder competir» en un mundo marcado por la «globalización». Y es que tal y como están las cosas hoy en día -sobre todo en lo relativo a los precios de rentas-, si no se potencia la «profesionalidad» del sector «el dinero producido por un sitio se va por otro».
A Fernández y Cortés no se les escapa el encarecimiento de los inputs, sobre todo de los fertilizantes. Lo idóneo, según el analista, sería «haberlo comprado ya», dado que los expertos vaticinan que la situación se mantendrá -principalmente por el freno de China a las exportaciones de urea- por lo menos hasta «marzo o abril y por la ausencia de Irán en el mercado gracias al boicot de USA». Por su parte, el director de Serabur apela a la «eficiencia» y recalca que «hay que buscar alternativas de cultivo».