GANADERÍA

Un criadero de mastines frente al lobo

Ávila El estudio propone el uso de collares con radiotransmisores para los cánidos

Un mastín cuidando del ganado.-LOS PISCARDOS

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Antonio García

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Uno de los principales problemas de los ganaderos, especialmente al sur del Duero, son los incesantes ataques de lobos en los últimos años, sobre todo en la provincia abulense. De ahí que un estudiante de la Universidad Católica de Ávila (CAV), el bilbaíno de 25 años Andoni Dios, haya realizado un Trabajo Fin de Grado (TFG) que concluye que «se puede llegar a una convivencia entre los ganaderos y el lobo», aplicando medidas preventivas y de conciliación con la ganadería.

Bajo el título «Evaluación del riesgo de ataques por el lobo ibérico en el sistema central y propuestas para la conciliación con la actividad ganadera», este estudio parte de los datos oficiales de ataques proporcionados por la Junta, analizando la probabilidad de que nuevos daños.

Teniendo en cuenta su incidencia, ha diseñado un modelo del riesgo de ataques para todo Ávila, para planificar medidas de conciliación que eviten ataques futuros, de los que advierte a los ganaderos extremeños, a los que aconseja que vayan tomando decisiones en este sentido, ya que aventura que en los próximos dos años, los cánidos estarán en ese territorio.

En el caso de Ávila, una ve analizados los diferentes parámetros, los lugares más expuestos a estos ataques se encuentran en Tornadizos de Ávila, una localidad ubicada a poco más de 5 kilómetros de la capital, así como en dos localidades de la vertiente norte de Gredos: San Martín del Pimpollar y San Martín de la Vega del Alberche.

Entre las variables estudiadas por Andoni Dios para explicar la expansión de lobos hacia determinadas zonas, «sorprende» que según este trabajo los cánidos «atacan más a la ganadería si hay más carreteras secundarias cerca, que si no has hay». Para el autor, esta situación puede estar relacionada con el hecho de que las reses pasten en áreas «con gran cantidad» de infraestructuras de estas características. El estudio, también en contra de lo que pudiera pensarse, desecha la posibilidad de que se produzcan más ataques allí donde el ecosistema esté peor cuidado.

Una vez hecho el diagnóstico, Unai Dios plantea algunas medidas llamativas para favorecer la convivencia del ganado y los lobos.

Quizá la más significativa sea el uso de mastines, que según el autor de este trabajo es «sin duda, la mejor opción» para el territorio analizado, teniendo en cuenta que la inversión no sería muy elevada. Eso sí, plantea que el «número correcto» de mastines debería ser de cinco, lo que a su juicio evitaría «el 100% de los daños». En este sentido, plantea la necesidad de que este tipo de medidas sean financiadas «con instrumentos de la administración pública», de ahí que plantee la posibilidad de crear un «criadero de razas de perros de guarda en Castilla y León».

Esto supone que, en lugar de sufragar los gastos a los ganaderos, desde la administración se les proporcione a aquellos que estén en las zonas de riesgo «alto o muy alto», cinco mastines para cada vacada, procedentes de un «criadero público que asegurase la genética adecuada para la guarda». Así también se contribuiría a conservar las razas autóctonas: mastín leonés y mastín español.

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Además, en las zonas en las que este problema sea mayor y los mastines no sean efectivos, el estudio propone valorar la aplicación del sistema denominado Radio Activated Guard (RAG) que marque a los lobos con collares radiotransmisores, colocando receptores donde pasta el ganado. Dichos receptores contarían con «un registro sonoro de 50 sonidos diferentes que se activan cuando recibe la señal de un collar radiotransmisor, ahuyentando a los lobos», explica Andoni Dios.