Diario de Valladolid

Crece el cultivo del almendro con su rentabilidad condicionada al riego

Es una alternativa en zonas donde el cereal tiene un rendimiento inferior a 1.500 kilos por hectárea. El elevado precio de los últimos años ha despertado el interés en el sector

Soria concentró la mitad de la producción de almendra de Castilla y León en el año 2016.-HDS

Soria concentró la mitad de la producción de almendra de Castilla y León en el año 2016.-HDS

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Irene Llorente Yoldi

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El sector agrícola en la Comunidad ha encontrado en los últimos años una posibilidad de futuro en el almendro, de cara a mejorar los rendimientos productivos y económicos de los cultivos de extensivo tradicionales, más asentados pero con precios bajos y estáticos en la última década, lo que ha motivado un incremento en la superficie de casi un 20% en Castilla y León, pasando de las 1.329 hectáreas en el año 2010 a las 1.590 de 2016, último dato disponible en el Anuario de Estadística Agraria de Castilla y León. El alto valor de mercado de este fruto seco en los últimos años ha sido el principal impulsor. No obstante, los rendimientos son muy bajos, de unos 300 kilos por hectárea, debido a que se trata de explotaciones de secano. «El apoyo con riego es fundamental para asegurar producciones», señala el jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Soria, José Manuel Ruiz Romera.

Desde hace varios años, tanto los mercados de importación y exportación a nivel mundial como el valor del producto en las diferentes lonjas a nivel nacional ha hecho que el almendro se presente como un cultivo de alta rentabilidad. Y es que el consumo de este fruto seco presenta en la última década un aumento progresivo y constante, creando una tendencia positiva de cara al futuro. A las zonas habituales de consumo, Europa y Estados Unidos, se han unido zonas como Asia e Iberoamérica, con un gran margen de mejora si se potencia su consumo en dichas zonas. En España la almendra se consume todo lo que se produce. En 2016 en Castilla y León hubo una cosecha de 478 toneladas, la mitad que el año anterior, y 220 de las 478 fueron en Soria.

«Los precios de la Lonja de Reus han bajado en la actualidad y se sitúan entre los cuatro y los cinco euros el kilo de almendra con cáscara, pero ha tenido un pico sostenido desde 2015 a 2017 donde llegó a alcanzar hasta los 8,75 kilos por hectárea, lo que ha despertado el interés por este cultivo», indica Ruiz Romera.

Las nuevas condiciones de cultivo, con la aparición de variedades más adaptadas a la climatología de la meseta, y el aumento de las temperaturas con inviernos y comienzos de primavera más suaves, inciden en que la apuesta por estos cultivos sea más viable. La posibilidad de adaptar las plantaciones en muchas zonas a cultivo ecológico implica un aumento en su rentabilidad. A este respecto, Ruiz Romera que sí compite en zonas áridas y semiáridas con los cereales, porque aprovecha suelos peores y en pendiente, pero insiste en que en ningún caso es una alternativa a los cultivos tradicionales en el resto de tierras. «El almendro se puede tener en cuenta en zonas donde la producción de cereal es inferior a los 1.500 kilos por hectárea, que tengan una altitud de menos de 950 metros. Ahí tiene su hueco».

Lo cierto es que el almendro se cultiva en Castilla y León desde hace más de 100 años, aunque de manera muy localizada en zonas como los Arribes del Duero, el Bierzo o la comarca soriana de Ágreda. Según un estudio realizado por técnicos del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), en la actualidad, las plantaciones existentes en estas zonas necesitan de una profunda reestructuración, ya que en la mayoría de los casos presentan un alto riesgo de abandono, donde apenas se realizan labores de cultivo y mantenimiento, llegando en ocasiones a no recoger la cosecha. «La única zona donde se realiza el cultivo del almendro buscando su máxima rentabilidad es la comarca de Ágreda, sin duda influida por las zonas próximas de Zaragoza, donde hay gran tradición en este cultivo». Una de esas zonas es Valverde de Ágreda, que concentra la mayor parte de la superficie de la provincia de Soria. Pedro Sevillano posee unas 55 hectáreas de almendro, principalmente en secano, pero tiene también riego por goteo. En la actualidad solo se dedica al almendro, un cultivo que considera muy rentable, sobre todo en los últimos años, pero ve clave la transformación en regadío. «Sería una oportunidad para esta comarca», añade.

Pero ahora las nuevas plantaciones de almendro buscan la rentabilidad a corto-medio plazo, pero vinculadas al regadío. La utilización de variedades y patrones con capacidad de adaptación hacen que las posibilidades de plantación sean mucho mayores en una región tan extensa como Castilla y León. Las de floración temprana no son adecuadas, dados los condicionantes climáticos de la Comunidad. Las mejores variedades son las de floración tardía para evitar las heladas primaverales (Vayro, Lauranne, Constantí, u otras) o extratardía (Penta, Mardía o Tardona).

Las características de estas nuevas plantaciones introducen aspectos muy distintos a las del cultivo tradicional. «La disposición de riego se hace casi imprescindible si se quiere aprovechar al máximo el potencial de estas nuevas variedades y obtener rendimientos muy superiores a 2.000 kilos por hectárea de almendra a los del cultivo tradicional. También aumentan las necesidades de abonado y de tratamientos fitosanitarios, y disminuye la necesidad de mano de obra ya que la cosecha es totalmente mecanizada», consideran los técnicos del Itacyl.

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