Diario de Valladolid

Tradición agraria con base cooperativa

La familia Nebreda gestiona tierras propias y en renta en Astudillo / Tíos y sobrinos reclaman menos burocracia en el día a día y apoyo al sector

Alberto Nebreda, su hermano Manuel, Alberto, hijo del primero, y su otro sobrino Manuel Martín.-E.M.

Alberto Nebreda, su hermano Manuel, Alberto, hijo del primero, y su otro sobrino Manuel Martín.-E.M.

Publicado por
M.C.
Valladolid

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Son un ejemplo de tradición familiar con linaje agrario. Alberto y Manuel María Nebreda, hermanos de 53 y 48 años de edad, llevan más de veinte años transitando por un sector «cada vez más automatizado» en el que «todo cambia, menos los precios». Una actividad a la que pronto espera incorporarse el hijo de Alberto de 24 años, y de la que ya forma parte su otro sobrino, Manuel Martín, de 26.

Cada uno gestiona sus explotaciones con tierras propias y en renta, aunque predomina la base familiar, es decir, el apoyo a los más jóvenes que consideran «decisivo» para que, por ejemplo, Manuel haya logrado «mantenerse estos años». Algo que reconoce «nunca hubiera sido posible» sin el respaldo de sus tíos.

La familia realiza también labores para terceros. Y es que, como admite Manuel Nebreda, «hay que engancharse a todos los palos». El campo ha experimentado importantes avances tecnológicos. Este emprendedor todavía recuerda cuando empezó en el campo e iba a arar las tierras con su hermano, cada uno con un tractor. «Apenas te traías a casa siete u ocho hectáreas, ahora la maquinaria permite completar casi cuarenta en un día», subraya.

La nueva tecnología se impone, al mismo tiempo que la obligada dimensión para competir, lo que ha provocado que las rentas «se disparen» a niveles que «no se pueden soportar». Estos emprendedores lamentan que los precios de sus productos, sin embargo, no evolucionen al mismo nivel que el resto de insumos, como el gasoil. «Antes el dinero le veías, ahora ni lo ves», aseguran estos agricultores.

Es por ello, que lamentan que la sociedad no entienda el sentido de las subvenciones de la PAC. Una ayuda que, según recuerdan, es una compensación de precios para que el consumidor pueda acceder a unos productos de calidad, con unos costes razonables.

El futuro de la PAC es aún incierto y, aunque estos profesionales no quieren sentenciar quién tiene que cobrar o no las ayudas, dejan claro que «hay casos más justificados que otros», en clara alusión a aquellos agricultores que viven realmente de la actividad agraria y a los que la comparten con otro oficio.

Manuel denuncia, en este caso, la «competencia desleal» en el campo. No es sencillo acceder a unas rentas asequibles, en buena parte por el «tapón» que ejercen los jubilados y por la presión de la administración en cuanto al número de hectáreas necesarias para la incorporación, una obligación que «no siempre resulta viable». Asimismo, reconocen que la intervención de aquellos que no son profesionales en el mercado «lo alteran» en ocasiones.

Manuel, Alberto y su sobrino se sienten orgullosos de su oficio. Ninguno ha pasado por otras profesiones ni quiso dedicarse antes a otro empleo. Hijos y nieto de agricultor defienden la «libertad» que ofrece esta actividad laboral frente a otras opciones, quizás sometidas a menos contingencias. El hijo de Alberto prepara también su incorporación a un sector al que lleva vinculado desde niño.

Socios de Acor y de Agropal, la familia Nebreda defiende el valor cooperativo como muestra de fortaleza y de unidad en el sector. El padre de Manuel y Alberto fue socio fundador de ambas sociedades, y sus hijos han revalidado este reto por la comercialización conjunta, y por la seguridad en el pago en un escenario volátil.

Juntos apuestan por el medio rural y reclaman reconocimiento a un sector básico en nuestra sociedad para la producción de alimentos seguros y de calidad. Pendientes de la climatología, apuestan por una buena campaña. El año pasado «salvaron» la cosecha gracias a que se encuentran en una zona de regadío modernizada. «Estuvimos regando casi hasta el final». La lluvia de este año ha permitido llenar los embalses y aliviar el temor de muchos agricultores con dudas a la hora de planificar las siembras.

Ahora, solo reclaman «menos burocracia» para que puedan pasar «más tiempo en el campo, y menos en los despachos solventando papeleo», como esta semana con la PAC. Cada vez que incluyen algo nuevo, dicen, «es para complicarnos aún más».

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