MEDIO AMBIENTE
Purines con alto valor y marchamo sostenible
Purasol El proyecto busca optimizar el tratamiento de purines con microalgas para la producción de biofertilizantes, biogás, piensos y uso industrial
Un trabajador esparce purines con cisterna en el campo.-ASAJA
El sector porcino tiene una gran importancia económica en España, con un valor cercano a los 7.000 millones de euros. Aunque buena parte de las toneladas de residuo que genera esta actividad ganadera, más de seis millones de toneladas al año en España, se aprovechan como fertilizante, la realidad es que existen importantes problemas medioambientales derivados de la generación concentrada de estos purines en diversos territorios, con gran capacidad de contaminar los acuíferos.
Según los datos oficiales, en España hay 29 millones de cerdos aproximadamente concentrados en áreas pequeñas con sistemas de tratamiento y eliminación de residuos que no siempre son eficientes. Esta es la base del proyecto Purasol que está enfocado a optimizar el tratamiento de purines animales con microalgas para la producción de biofertilizantes, piensos para acuicultura y uso industrial. Así lo explica Roberto García, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, que forma parte del proyecto liderado por la UVA, junto a la Universidad de Almería y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, ItacyL. En su opinión, se trata de obtener componentes de «más valor», más allá de los fertilizantes, que se puedan incorporar incluso a la alimentación animal y la reutilización del agua para riego, y convertir un problema actual para los ganaderos en posibles beneficios.
Purasol supone la continuidad del proyecto Puralga tras los «buenos» resultados obtenidos. Una etapa en la que se ha desarrollado un proyecto de depuración de residuos, principalmente purines, procedentes de explotaciones ganaderas, empleando el consorcio bacterias y microalgas, para transformar los contaminantes de estas aguas en productos de interés comercial. Además, se ha obtenido un agua regenerada apta para su reutilización. No hay que olvidar, como constatan desde Cajamar, que por cada metro cúbico de purines ganaderos pueden llegar a producirse del orden de 100 kilogramos de biomasa de microalgas, compuesta en un 30-40% por proteínas y un 20-30% de lípidos y carbohidratos. Actualmente, la producción de microalgas se destina principalmente a alimentación, acuicultura, y extracción de compuestos de «alto valor añadido», además de la producción de biocombustibles y biofertilizantes.
Los trabajos que se han realizado hasta ahora, como subrayan desde la dirección de Innovación Agroalimentaria, confirman la viabilidad de la utilización de microalgas en sistemas de depuración de purines ganaderos, y cómo el empleo de estos sistemas «permite obtener importantes ahorros energéticos, además de conseguir productos de valor comercial». Se pretende optimizar ahora estos sistemas y lograr procesos comerciales a la conclusión del proyecto.
En este sentido, el proyecto Purasol, según Roberto García, integra el tratamiento de purines animales, la producción de biomasa de microalgas y su valorización en productos de interés agrícola y acuícola, logrando que los residuos cumplan con los límites de vertido.
Según los datos ya probados, la biomasa procedente de las microalgas se ha incluido liofilizada en la formulación de piensos para trucha arco iris, camarón blanco y lubina «sin efectos negativos en el rendimiento del crecimiento o la eficiencia de la alimentación». Investigadores del Centro de Acuicultura de Segovia han evaluado el efecto de la sustitución parcial de harina de pescado (hasta en un 42%) por biomasa algal procedente de la recuperación de nutrientes de purín en trucha arco iris en fase de engorde, comprobando que esta biomasa cubre «perfectamente»las necesidades de aminoacidos esenciales.
También se ha demostrado que «era posible» producir biofertilizantes y piensos para acuicultura usandO la biomasa completa, aunque ahora, «hay que ampliar los ensayos para optimizar la calidad y seguridad de los productos obtenidos». Uno de los aspectos que abordará el proyecto Purasol. Lo que se ha comprobado, por otra parte, es que la producción de bioetanol a partir de microalgas producidas con purines animales «no era viable», siendo recomendable, según apuntan desde la dirección de innovación, «enfocar el proceso a la extracción de las proteínas y lípidos contenidos en la biomasa».
En esta nueva etapa se va a estudiar el aporte de microalgas producidas con purines al alimento utilizado para la producción de Tenca (Tinca tinca), un pez de agua dulce. Y, también se analizará, según los integrantes del proyecto, la composición química de los distintos subproductos obtenidos tras la extracción de proteínas, carbohidratos y lípidos y se «evaluará» su potencial como sustrato en la producción de biogás. Una posibilidad más a partir del tratamiento de purines.
El proyecto Purasol está ya en marcha tras la presentación a la convocatoria Retos Investigación aprobada a finales de 2017, y donde se solicitaba una continuación del primer proyecto. Ahora el reto está en optimizar las etapas de producción de microalgas en reactores, aumentar las productividades de microalgas y reutilizar el agua para riego. Asimismo, se estudiarán las relaciones de las microalgas y las bacterias que descomponen la materia orgánica de los purines, y los procesos de asimilación y eliminación tanto de compuestos emergentes como de metales pesados, para ver cómo afectan a la calidad del agua depurada como de la biomasa producida. Resultados que van a determinar la viabilidad del uso posterior de la biomasa para diversas aplicaciones.