Carrión y Pisuerga, únicos exentos del canon de riego
2017 Los regantes del Órbigo piden a la Junta que avale sus informes para probar las pérdidas en la cosecha y ser exonerados del pago de la tarifa y el canon
Imagen del nivel de las aguas a causa de la sequía en el embalse de Barrios de Luna (León).-ical
La incertidumbre en torno a la próxima campaña de regadío continua, pendientes de la meteorología que ha dado al sector una alegría con las últimas lluvias. Aún así, como destaca el presidente de las comunidades de regantes de la Cuenca del Duero, Ángel González, la realidad es que con los recursos actuales «no hay próxima campaña».
Pendientes de la evolución de los próximos meses, los regantes reclaman ahora la exoneración en el pago de las tarifas de riego y el canon de regulación del agua de la campaña 2017 anunciada por la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, con un presupuesto de ocho millones de euros para Castilla y León. Aunque, inicialmente, nadie habló de limitación alguna, la realidad es que esta exoneración se aplica automáticamente solo cuando las comunidades de regantes hayan dispuesto de menos del 50% del volumen de agua habitual. Una situación que afecta únicamente en la Cuenca a los sistemas Carrión y Pisuerga-Bajo Duero, que ya han sido exonerados de los pagos de este año.
La medida podrá aplicarse también si las pérdidas en la cosecha son superiores al 20%, una reivindicación «compleja» de demostrar que están llevando a cabo las comunidades del Órbigo. Es por ello, precisamente, por lo que sus responsables se han reunido ya en varias ocasiones con representantes de la Consejería de Agricultura para pedir «flexibilidad» en este tema. Quieren que la Junta avale los informes que van a presentar las comunidades a partir de esta semana para probar los daños y ser exoneradas de la tarifa y el canon de riego.
Lo cierto, según el presidente de Ferduero es que, con la situación actual, las ayudas anunciadas por el Ministerio llegarán «a menos de un tercio de los regantes de la Comunidad». «Con cuatro pesetas, dice, nos van a despachar».
A la espera de la respuesta de la CHD y de los informes periciales de las comunidades de regantes que demuestren las pérdidas, los regantes siguen haciendo planes y perfilando la próxima campaña, conscientes de la necesidad de establecer unas dotaciones máximas para evitar que se gaste más agua del necesario.
Nadie tiene la bola de cristal y es difícil aventurar si las lluvias y la nieve van a continuar para mejorar la situación del campo y de los embalses. Por el momento, las precipitaciones de los últimos días han aumentado el volumen embalsado en la Cuenca del Duero, hasta los 572,9 hectómetros cúbicos, cuarenta más que hace una semana, pero menos de la mitad de lo que había en los pantanos el año pasado, con 1.206,3 hectómetros cúbicos.
Los embalses de la Cuenca están actualmente casi al 20% de su capacidad, todavía veintidós puntos por debajo del pasado año y veintisiete menos que la media registrada en la última década. Unos datos que preocupan al sector que confía en un cambio de tendencia este invierno y, después, en primavera.
Los datos que llegan desde la Agencia Meteorológica apuntan a que esta será una semana en la que vuelven las heladas, las nieblas, y desaparece la lluvia. Las temperaturas bajan de forma importante y pueden llegar hasta los cuatro y seis grados bajo cero, según las zonas, como confirma Jesús Gordaliza, jefe de predicción de la Aemet.
Se ha instalado una anticiclón de bloqueo y la tendencia es que «se estanque», aunque habrá que esperar. En lo que llevamos de mes ha llovido en Castilla y León un 30% de lo esperado para estos 31 días, datos que confirman el déficit actual.
La media de precipitaciones de este año, como señala el jefe de predicción, señala que ha llovido «la mitad» de un año medio, especialmente en Tierra de Campos, donde la falta de agua es aún mayor. De cara al primer trimestre de 2018, las primeras estimaciones apuntan a una cierta «normalidad» en precipitaciones y a unas temperaturas «más cálidas de lo habitual».