«Se puede vivir de este trabajo sin macrogranjas»

Segovia Jesús Cid gestiona una pequeña granja de porcino en Bernuy de Coca / Defiende una filosofía de trabajo basada en la eficiencia y la productividad

Jesús Cid, ganadero de porcino en su explotación de Bernuy de Coca (Segovia).-E. M.

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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M. C.

E spaña es la cuarta potencia productora mundial de carne de porcino tras China, Estados Unidos y Alemania y el segundo país exportador en el ámbito de la Unión Europea, según datos del Ministerio de Agricultura. Se trata de un sector en continua evolución que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Las mejoras vía innovación, sanidad y manejo se están traduciendo en los últimos años en una mayor productividad.

Es el caso de Jesús Cid, ganadero de 39 años y segoviano de adopción, que lleva toda la vida vinculado a la actividad ganadera, y en concreto al porcino, desde Bernuy de Coca, donde está ubicada su granja. Jesús, que pertenece a una familia de agricultores y ganaderos, gestiona una explotación de ciclo cerrado «100% familiar», con 280 cerdas. Se trata de una granja, como él mismo reconoce, de «corte pequeño», si nos atenemos a la evolución actual.

Lejos del dimensionamiento al que parece estar abocado el sector ganadero para competir, este profesional defiende una filosofía de trabajo y «de vida» basada en la productividad y la rentabilidad, sin condicionantes. Es decir, cree que «se puede vivir de este trabajo sin necesidad de una macrogranja.

Una estrategia de trabajo por la que lleva veinte años apostando y que «pone el foco» en la «eficiencia» básicamente. Llegar a unos números que ofrezcan rentabilidad exige, en este caso, una atención «absoluta» en los animales. «Hay que personalizar el cuidado a cada cerda y no tratar a todos los animales por igual». Una exigencia que Jesús lleva a rajatabla en su granja y que se traduce cada año en unos números «más eficientes».

Este trabajo constante acaba de ser reconocido recientemente en los Premios Porc d’Or, algo así como los ‘Óscars ‘ del porcino, que distinguen la excelencia en materia de producción. De las cerca de cien explotaciones nominadas, finalmente 38 eran galardonadas con esta distinción, entre ellas, la granja ‘Cidporc’ de Jesús, de la empresa Prosepor SA, que recibía una estatuilla de plata en la segunda categoría, por el criterio de productividad numérica. O lo que es lo mismo, por los valores alcanzados con una cifra de 33 lechones destetados por cerda y año.

Este ganadero nacido en Medina del Campo reconoce que no ha sido sencillo llegar a estos números. Es más, subraya que hace seis o siete años estos porcentajes eran «impensables». Es por ello, que atribuye la mejora a dos elementos que considera imprescindibles para avanzar: la genética y un manejo «exquisito» en la gestión de las explotaciones. Un modelo de trabajo que trata de trasladar a su granja en el día a día.

El sector afronta el futuro con gran dinamismo, sin miedo a los cambios, por eso, Jesús ve viable «mejorar» estos datos. En este sentido, agradece el esfuerzo realizado desde Prosepor, que cuenta con un centro de inseminación, donde se realizan estudios «constantes» y un seguimiento «granja a granja». Destaca, según este profesional, el salto experimentado gracias a la genética y su repercusión en la producción. Y es que las cerdas están pariendo por encima de 40 lechones al año, algo que hace una década parecía «imposible». De esta forma, asegura, el ganadero ha tenido también que «adaptarse» y manejar un mayor número de lechones en las granjas. Y es que la evolución no ha parado en los últimos quince años.

‘Cidporc’ comercializa los cerdos de cebo que se envían a diferentes mataderos de toda España a través de su empresa y apuesta también por el valor añadido. Así, el excedente de producción que no se puede cebar se destina a cochinillo bajo la Marca de Garantía que aporta un marchamo de calidad. De esta forma, se aprovecha el sobrante y se diversifica la producción.

El sector del porcino es dentro de la actividad agraria uno de los que mejor ha soportado este annus horribilis para el campo. Los precios hasta mediados de verano han mantenido un «buen» comportamiento que ha beneficiado a los ganaderos este 2017. A pesar de que en los últimos meses los valores del porcino han caído respecto al inicio del año, Jesús califica la campaña como «bastante aceptable», si se compara con otros sectores. El mercado parece haber tocado fondo en estos momentos y lleva unas tres semanas repitiendo unos valores «muy bajos». Aún así, este profesional se muestra optimista de cara a los próximos meses, y confía en una «recuperación» avalada por el potencial exportador. De momento, cree que la media del año «se va a salvar».

El sector porcino mantiene su liderazgo a nivel mundial, aunque también es consciente de que «hay que seguir adaptándose». Así lo cree este emprendedor que rechaza pensar en «vivir del pasado», donde los márgenes eran más amplios. «No hacía falta hilar tan fino como ahora», destaca convencido de que hay que seguir dando pasos hacia la profesionalización y buscar «valor añadido».

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En cuanto a la sintonía con una sociedad urbana, alejada del campo, Jesús está convencido de que el trabajo del ganadero es reconocido «cada vez más», debido al tesón y sacrificio que exige. Una labor que garantiza una producción segura a disposición de los consumidores. Otra cosa es el relevo, que no ve sencillo, especialmente por las inversiones que supone y la disponibilidad los 365 días al año.