AGRICULTURA
El último reducto del ajo autóctono
Ya han comenzado las siembras de ajo temprano, un 30% de las 1.700 hectáreas que hay en la Comunidad / Los precios son ahora bajos

Un agricultor con su tractor sembrando ajo en la zona de Vallelado (Segovia).-O. CUÉLLAR
En las próximas semanas se generalizarán las siembras de ajo temprano en la Comunidad, un 30% aproximadamente de la superficie total en la Comunidad, que alcanza las 1.700 hectáreas, y que cada año va a más. El 70% restante corresponde a las variedades autóctonas, centralizadas en las provincias de Segovia, Valladolid y Zamora. Se puede decir que Castilla y León es en estos momentos un pequeño «reducto» del ajo blanco propio que se está perdiendo en otras comunidades autónomas, como destaca Juan Martínez, secretario técnico de la Mesa Nacional del Ajo.
Martínez asegura que el verdadero problema para el sector no es tanto el ajo que entra de China, sino «el ajo chino que se siembra aquí», es decir, las variedades importadas de origen asiático que se adaptan y producen en España, y que están muy extendidas ya en toda Europa. Una apuesta que está desplazando a las propias autóctonas.
Preocupa, en este sentido, la «expansión» en las siembras de spring blanco y violeta (de origen chino), un tipo de ajo que se define como un producto que «se conserva peor, tiene menos calidad, pero que es básicamente más productivo», como señalan desde la Mesa Nacional del Ajo.
La superficie de ajo ‘foráneo’ crece y, por otra parte, es el que demandan los comercializadores al obtener mayor margen de negocio. Así lo explica Carlos Toral, productor de Portillo, que tiene claro que el consumidor no distingue un spring blanco asiático de uno autóctono. Algo que está originando «fraude» también en el etiquetado.
Desde la Mesa el Ajo denuncian que cada vez es más habitual encontrar en el mercado ajo mal etiquetado en el que se indica erróneamente la variedad, la categoría o el origen. Un hecho que consideran «lesivo» para las variedades autóctonas.Por eso, están dispuestos a «perseguir» estos fraudes y abusos, y a seguir denunciando para que se asuman responsabilidades.
A pesar de la amenaza asiática y de una expansión que es «inevitable», la sensación en el sector es que los «reductos» de ajo local se «resentirán», pero se mantendrán también, al tratarse de un producto apreciado por el consumidor por su calidad y buena conservación.
El cultivo mantiene una superficie al alza en Castilla y León» en los últimos tres años, con unos rendimientos medios en torno a las 10 toneladas por hectárea. Falta por ver ahora si los problemas originados por la sequía y las restricciones de riego afectarán o no al próximo compromiso de siembra.
Así lo destaca Óscar Cuéllar, presidente de la Asociación del Ajo Blanco de Vallelado, que reconoce que cada año se siembra «menos ajo blanco autóctono». Una producción que se consume principalmente en el extranjero.
España es exportadora de ajos y sigue consolidándose en los mercados europeos, norte África y centro América. Un trabajo que se une a la búsqueda de nuevos mercados y la recuperación de otros perdidos, como en el caso de Brasil. Destaca también el caso de Taiwan fuera de los escenarios tradicionales. Los datos estadísticos confirman un nivel de exportación del 60% de la producción española, algo más de 160.000 toneladas de ajo en 2016.
El sector afronta ahora el inicio de la campaña de siembras, pendiente de la campaña «fuerte» que llegará en el mes de noviembre. Y lo hace en un contexto de precios no demasiado favorable.
«Los precios son bastante peores que la pasada campaña», por debajo del euro al agricultor. Una situación que impide cubrir los costes de producción, según Carlos Toral. No hay que olvidar que el coste para producir una hectárea de ajo es bastante superior a la patata, alrededor de 9.000-10.000 euros.