AGRICULTURA
El lúpulo busca estabilidad
Hopsteiner España prevé una cosecha «ligeramente inferior» al 50%, muy por debajo del millón de kilos aproximado de una campaña media / Empresa y cultivadores trabajan en la adaptación de nuevas variedades para ganar en competitividad
Isidoro Alonso es el presidente de la SAT Lúpulos de León.-I.A.
h asta mediados de este mes de octubre seguirá llegando a fábrica el lúpulo cosechado, en una «mala» campaña. Así lo confirma José Antonio Magadán, director general de Hopsteiner España, que destaca, sin embargo, el potencial de crecimiento del sector, más allá de la coyuntura y excepcionalidad de este año. Ya se ha recogido en torno al 50%, como destacan desde la multinacional, expertos mundiales en el cultivo y comercialización del lúpulo.
No hay datos oficiales, aunque, desde la empresa estiman que la cosecha final será «ligeramente inferior» al 50% respecto a una campaña habitual, un dato que siendo malo es también «algo mejor» de lo que se esperaba inicialmente. Y es que las circunstancias meteorológicas en forma de heladas y granizo no han podido ser más negativas. Sus efectos han causado estragos en un cultivo cuya planta se utiliza principalmente en la elaboración de cerveza.
Los agricultores hablan directamente de un cultivo «maltratado» por todo tipo de adversidades. «Nos va a quedar menos de la mitad de una campaña media», subraya Isidoro León, presidente de la SATLúpulos de León, que finalizó la cosecha la semana pasada. En su opinión, la campaña se cerrará en torno a los 500.000 kilos, muy por debajo de la media.
En definitiva, y en términos generales, el sector insiste en que este ha sido un año «para olvidar». El calor del comienzo de ciclo adelantó el crecimiento de la planta. Un hecho que, unido a la falta de lluvia en primavera, provocó que la helada le pillara, en muchos casos, tutorada, quedando carbonizada.
Por si esto fuera poco, el excesivo calor de junio estresó al lúpulo, que recibió la puntilla definitiva con el granizo, cuando estaba a punto de comenzar la cosecha, especialmente en la zona de Villanueva, la más afectada y donde se concentra casi la totalidad de la producción nacional.
Este contexto adverso exigirá a Hopsteiner España adoptar una solución «coyuntural» esta campaña, que pasa por «importar» lúpulo para dar respuesta a la demanda de la industria nacional. Lúpulo que llegará probablemente de Alemania y Estados Unidos, principales países productores, teniendo en cuenta, eso sí, que «no ha habido» una buena cosecha mundial en general, como apuntan desde la multinacional.
Hay que recordar que la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León y la multinacional Hopsteiner, que adquirió el 80% del accionariado de la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo, mantienen un acuerdo de compraventa de la producción de lúpulo de la provincia con una vigencia de cinco años y que va a permitir a los agricultores acometer mejoras e inversiones en las explotaciones, ampliamente demandadas. Este es uno de los principales objetivos.
El reto sigue siendo a medio y largo plazo la existencia de un sector «más estable», en palabras de José Antonio Magadán. Un planteamiento que exige una reconversión en el más amplio sentido.
No hay que olvidar que Hopsteiner es el principal desarrollador de variedades en el mundo. Un camino en el que se sigue trabajando ahora para dar un impulso a nuevas variedades que se «adapten» y aclimaten a la provincia de León, con el 99% de la producción nacional, unas 530 hectáreas.
En 2016 se han probado diez variedades en cinco localidades para comprobar su adaptación y productividad. La realidad es que se han registrado resultados «óptimos», según los cultivadores, salvo en tres campos de ensayo que han quedado «destruidos» por el granizo. A pesar de que el sector reconoce que no esta no ha sido la mejor campaña para realizar experimentos, nadie duda de que hay que seguir dando pasos para «ganar» competitividad y posicionarse en el mercado.
La idea de ambas partes es mantener los ensayos la próxima campaña, en campo y con la Universidad, con la intención de que los resultados puedan encaminar al sector, de forma progresiva, hacia el deseado «cambio varietal». Y es que las variedades actuales tienen un difícil posicionamiento en el mercado.
España trabaja de forma tradicional variedades amargas. En los ensayos se plantean un abanico de aromáticas y amargas para poder empezar a desarrollar este campo. Es decir, se busca calidad y mercado, más allá del abastecimiento a la industria elaboradora de cerveza nacional.
Importa especialmente mejorar la calidad del lúpulo. En este caso, no hay objetivos en cuanto a superficie se refiere, según Magadán, sino que se persigue un sector modernizado con mejores instalaciones. El resto «vendrá después».
Actualmente, 220 familias en la provincia de León, en la zona del Órbigo, viven del lúpulo. Allí se concentra prácticamente la producción nacional, aunque el cultivo está presente también de forma minoritaria en Navarra y La Rioja. Lo cierto es que el lúpulo es un cultivo que podría estar presente en otras zonas debido a sus condiciones agronómicas, por ejemplo, en la cornisa norte, por eso prosiguen los contactos con diferentes cultivadores.
Las perspectivas de cara a la próxima campaña es «mantener» las 530 hectáreas, «asentar» el lúpulo en la zona y «aumentar ligeramente», poco a poco, indican desde Hopsteiner España.
Los cultivadores siguen pendientes ahora de los préstamos por la sequía. Además, piden que la administración se «involucre» y ayude a unas 12 familias que no podrán asumir los costes generados en sus instalaciones. No olvidan tampoco el «prometido» Real Decreto de ayuda específica al cultivo del lúpulo que creen ayudará a fomentar nuevas incorporaciones al sector.