«Queda mucho por hacer»
Las Merindades quieren reactivar la agricultura ecológica
La asociación de horticultores de la comarca refleja en un estudio que la patata ecológica representa el 16,7% del total regional / En Burgos, apenas supone un 0,2%
José Ignacio Velasco muestra a un grupo de personas un campo en el que se cultiva ‘Lechuga de Medina’, la marca de garantía por excelencia en la comarca.-ECB
Si algo destaca el estudio de viabilidad técnica y económica del cultivo ecológico de hortalizas en la comarca burgalesa de Las Merindades es el potencial ecológico de la patata en la zona norte de Burgos. Las variedades, principalmente tardías, auguran buenos resultados en rotación tras el cultivo de cereales o abonos verdes. Por contra, se desaconseja su asociación con determinadas hortalizas como el tomate, el calabacín o la remolacha.
El dossier, promovido entre otros por el director técnico de la Marca de Garantía ‘Lechuga de Medina, José Ignacio Velasco, pone de manifiesto el incremento de la mano de obra para combatir las malas hierbas al no utilizar herbicidas. Aún con todo, el coste económico se reduce porque el precio de los fitosanitarios oscila entre 300 y 600 euros por hectárea, mientras que los productos carentes de químicos no suelen llegar a superar los 100. Por lo tanto, el ahorro que se genera podría rondar el 30%.
Los rendimientos, eso sí, son más bajos. Según el estudio, amparado por datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), brinda una diferencia en el caso de la patata de 20 toneladas por hectárea frente a las 50 o 60 de la agricultura convencional. No obstante, la inversión se compensa en las ventas, ya que los productos libres de pesticidas se pagan mejor en el mercado.
Al margen de estos datos, Velasco tiene claro que «hay mucho por hacer», en el sector de la patata ecológica, ya que hoy por hoy «Burgos representa poco a nivel regional y nacional». Razón no le falta, pues según datos del Mapama correspondientes a 2015, los tubérculos ecológicos en Castilla y León apenas suponen un 16,7% del cómputo global. Entretanto, la provincia de Burgos cuenta con 2.266 hectáreas destinadas a este cultivo y tan solo cinco no convencionales. Es decir, el sector ecológico en este caso apenas representa un 0,2%, lo que supone un alejamiento enorme de los porcentajes regionales.
Algo similar, aunque en menor medida, ocurre con las hortalizas. Con una superficie de 524 hectáreas, poco más de 11 prescinden de pesticidas. Así pues, el estudio deja claro que «estamos en un 2% respecto al cultivo convencional en hortalizas».
A tenor de estas cifras, Velasco considera que la patata en ecológico supone una «buena oportunidad» para la comarca, dado que «se adapta a nuestra climatología» y «se puede aprovechar el estiércol» del vacuno extensivo. En cualquier caso, sabe que la metodología convencional tiene un«peso importante» en la provincia, condicionada en buena medida por las ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC).
En su defensa de los cultivos ecológicos, insiste además en que «no es dejar las cosas porque sí». De hecho, subraya que su desarrollo requiere «muchos conocimientos técnicos». Considera que en cierto modo hay «miedo a esta aventura», pero insiste -con datos en la mano- en destacar las ventajas que brinda.
Tanto la patata como el resto de cultivos que son objeto de estudio comparten una serie de premisas en común. Por ejemplo, la similitud en el grado de mecanización respecto a la agricultura tradicional o la necesidad de intermediarios, ya que la venta directa, pese a garantizar mejores precios, «exigiría también incluir costes de distribución y comercialización diferentes».
Por otro lado, el ingeniero agrónomo lamenta que en Burgos no se haya potenciado el sector de la misma manera que en otras provincias como Zamora, cuya Diputación ha coordinado acciones en materia formativa. A día de hoy, percibe la existencia de «pequeños movimientos» y «agricultores dispersos» que carecen de un «nexo de unión».
Pese a centrar la investigación en los cultivos de mayor presencia en Las Merindades, Velasco considera que también podrían resultar viables otras experiencias relacionadas con el cereal o los viñedos ecológicos. De hecho, recuerda que en Castilla yLeón hay proyectos muy interesantes en ambos campos que arrojan excelentes resultados en términos de rendimiento económico y productivo.
Por último, el director técnico de ‘Lechuga de Medina’ aboga por el «desarrollar la parte de mercados» para evitar «vaivenes de precios». Para ello, en su opinión, resultaría necesaria la implicación de todas las instituciones, desde el Gobierno autonómico hasta las diputaciones pasando por diferentes tipos de entidades públicas y privadas.