Diario de Valladolid

TECNOLOGÍA

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Magaz de Pisuerga El Centro de Alto Rendimiento de Semillla Certificada de Agropal comenzará a funcionar el próximo 10 de julio con el reto de lograr una producción de 10.000 toneladas y contar con unas 2.000 hectáreas para multiplicar semillas

Carlos Colmenares, director del Centro de Alto Rendimiento de semilla certificada de Agropal, muestra la mesa densimétrica por la que pasa el grano.-BRÁGIMO

Carlos Colmenares, director del Centro de Alto Rendimiento de semilla certificada de Agropal, muestra la mesa densimétrica por la que pasa el grano.-BRÁGIMO

Publicado por
Marisol Calleja

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Los técnicos de Agropal están realizando ya las últimas calibraciones y pruebas para comprobar el correcto funcionamiento de la maquinaria. Si se cumplen los plazos previstos, el Centro de Alto Rendimiento de Semilla Certificada de Agropal, ubicado en la localidad palentina de Magaz de Pisuerga, empezará a producir semilla el próximo diez de julio para que el agricultor pueda contar con ella esta sementera. Así lo confirma Carlos Colmenares, director del Centro, que califica estas instalaciones como las «más avanzadas» de Europa, «por «volumen, tecnología y rendimiento de procesado de semilla». La capacidad de procesado va a ser «superior» a las 20 toneladas/hora. 

Colmenares explica como, por ejemplo, la tecnología con la que se va a trabajar va a permitir solventar problemas que se presentan en centros de selección normales, y que «hasta ahora no tenían una solución clara». Se refiere en este caso a separar el bromo del cereal; una veza de una lenteja; un grano contaminado de los granos sanos; separar trigo en cebada o al contrario; incorporar micronutrientes en las semillas sin producir fitoxicidad o bioestimuladores.

Desde la cooperativa se insiste en que la calidad de la semilla, así como su potencial genético, son «claves» para aumentar la rentabilidad de las explotaciones. Por eso, creen que «hacía falta» un Centro de estas características para producir esta semilla certificada «de la máxima calidad, al mínimo coste».

Lamentablemente, como apunta el director del Centro de Alto Rendimiento, la mala cosecha de este año debido a la sequía y las heladas, tendrá sus efectos también en la producción de semilla certificada, una cantidad que esta campaña estará «muy por debajo» de lo esperado. De esta forma, aunque la idea de la cooperativa es quintuplicar las ventas de semilla y llegar a las 10.000 toneladas, esta sementera solo se va a disponer de unas 4.000, según todas las previsiones. Y es que los cálculos iniciales estaban basados en una producción media de entre 4.000 y 5.000 kilos por hectárea, unas cifras que «se han quedado en muchos casos en menos de la mitad».

En estos momentos, Agropal cuenta con unos 40 socios multiplicadores de semillas. La puesta en marcha del Centro de Alto Rendimiento de Magaz de Pisuerga necesitará nuevos multiplicadores, con el reto de superar las 500 hectáreas actuales destinadas a este fin, y llegar a las 2.000 en Castilla y León, como confirma Colmenares.

La temporada «fuerte» del Centro se centrará entre los meses de julio a diciembre, aunque la intención de Agropal es «tener semilla todo el año». «No nos cerramos a nada, si viene una casa de maíz o girasol, atenderemos esa demanda». Para ello, se han iniciado ya contactos con diferentes clientes y empresas de semillas.

El Centro de producción palentino está preparado para semilla de cereales, leguminosas, y otras con recubrimientos especiales de girasol y remolacha. Además incluye otros usos como la limpieza, selección y clasificación de cereales y otros granos para las industrias alimentarias en general, tales como maltería, snacks, avena, harineras, copos de desayuno, etc. También se limpiará y clasificarán legumbres para consumo humano, como la lenteja, alubia o garbanzo.

La tecnología de alto rendimiento arranca desde la llegada al Centro. La recepción es el primer punto de contacto. Allí se toma una muestra automática del grano que el agricultor trae del campo, comprobando el peso específico, la humedad e impurezas, para indicar después, según estos parámetros, donde descargar el remolque.

El procesado se inicia en la ‘piquera’, donde se pueden recepcionar entre 35 y 40 toneladas de grano. A partir de este momento, el producto pasa una primera fase de ‘prelimpia’, donde «se quitan los granos muy gordos y muy finos», con la intención de dejar un material «bastante uniforme». El director del Centro explica como, en el caso de productos para maltería y centeno limpio, «solo con este procesado, el producto se podría entregar ya al cliente».

Tras la primera limpieza, el grano pasa a la calibradora, en este caso, por grosor. «El grano que entra se separar quitando lo mayor, para dar lugar a una semilla homogénea». Después, la máquina de ‘triar bejones’ separa por longitud, y sigue limpiando el producto, a una velocidad superior a las 20 toneladas/ hora.

Esta fase del procesado hasta que el grano esté totalmente limpio incluye además el paso por la mesa densimétrica que elimina las impurezas y malas hierbas por densidad. Habitualmente, en los centros de selección «normales» el proceso acaba aquí.

El elemento diferenciador lo aporta en este caso la mesa óptica, «la única que hay en España», y que elimina por color y formas. La máquina detecta a través de cámaras en continuo mermas o un color distinto. En este caso, el grano se elimina o no se acepta. El ritmo baja en esta parte del procesado a unas 16 toneladas/ horas, al no poder ir tan rápido como en las etapas iniciales. Puede ocurrir en el caso de las leguminosas, que no traen polvo ni mala hierba, que se salte todo el proceso y el producto vaya directamente a la óptica, para detectar los granos partidos, con hongos o grasa.

Hasta aquí el grano procesado se puede utilizar para consumo humano, ya que no tienen ningún tratamiento. De esta forma, se puede almacenar en uno de los seis silos verticales existentes con una capacidad de 300 toneladas de semillas sin tratar, o seguir el procesado con el tratamiento posterior, que incluye la mezcla con dos fungicidas, un fungicida y un micronutriente o un bioestimulante, dos elementos también novedosos. Hay que apuntar que se inyecta el producto exacto, según el peso indicado al meter el grano. Además, hay una tolva para pildorado, lo que supone, según los técnicos, un «valor añadido».

La inversión del Centro supera los cuatro millones de euros, y ha sido financiada con recursos propios y ajenos. El objetivo de Agropal es que el uso de semilla certificada por parte del agricultor sea el eje de «un nuevo sistema productivo de cereales por costes, productividad, calidad y rentabilidad».

Un nuevo concepto de producción y manejo de semilla certificada

Agropal insiste en las «ventajas» que el Centro ofrece a socios y clientes, y que basa en la alta calidad de la semilla, la disponibilidad «en tiempo y forma», el «fácil» manejo, evitando esfuerzo físico, y un alto rendimiento de procesado.

Al tener una semilla de alta calidad, aseguran, se va a reducir la dosis de siembra, y el agricultor tendrá también la seguridad de la pureza varietal y específica de las variedades que siembra. Lo que se traduce, dicen, en «un mayor rendimiento».

Carlos Colmenares pone en valor, por otra parte, el que el producto esté a disposición del profesional «cuando lo necesita», además del «fácil» manejo con la semilla en bigbag de 500 kg o con los graneles. También se sirve a domicilio, siempre que se lleve un mínimo de unas ocho toneladas, una cantidad aún por cerrar definitivamente.

Precisamente, gracias al alto rendimiento, un agricultor puede tener seleccionadas 25 toneladas en una hora. «Con el tamaño de las explotaciones actuales el tiempo de un agricultor es muy valisoso, por eso, esto es una ventaja importante».

Agropal no tiene ninguna duda de que de la mano de las semillas vendrán los avances «más importantes» en la agricultura del futuro. Y en este sentido, pone en valor el que cada año, con las nuevas variedades, se logre elevar la producción de cereal unos 30 Kg/hectárea /año, unos 300 Kg en diez años. Este es el camino por el que apuesta la cooperativa, en un escenario de aumento de la población mundial, que exige avanzar en iniciativas que aporten un valor diferencial para satisfacer la demanda de alimentos. «Nos vemos obligados a producir cada vez más por hectárea, más alimentos, y en menos superficie».

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