GANADERÍA

Una granja de ovino sostenible

Alberto García Torés lleva doce años innovando / Su granja robotizada es la primera en Europa en medir la huella de carbono, ha sustituido el aceite de palma por aceite de oliva en la alimentación, no utiliza plásticos, e impulsa un estudio para desestacionalizar

Alberto García Torés en su explotación en intensivo de ovejas de raza assaf.-granja AGM

Publicado por
Marisol Calleja

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Hablar de ovino, y de Alberto García Torés, es hacerlo de una granja referente en Castilla y León. Se podría decir que su explotación, ubicada en la localidad vallisoletana de Olmedo (Valladolid,) es un gran laboratorio de ideas innovadoras, no en vano desde sus inicios ha desarrollado más de veinte proyectos de investigación. El objetivo siempre es el mismo: mejorar la productividad y obtener un producto de calidad y diferenciado, con valor en el mercado.

Un empeño ante el que ni siquiera el momento de crisis que atraviesa el ovino le hace dar un paso atrás. Más bien al contrario, este ganadero vallisoletano mira al futuro con optimismo, consciente de que una mayor profesionalización es la base para optimizar la gestión de las explotaciones. La Granja de Desarrollo Ovino AGM obtiene el 100% de la facturación de la exportación. La leche se vende a Portugal, mientras que los sementales y futuras reproductoras se destinan a casi todos los países de la Unión. El reto en 2018 es producir un millón de litros.

Alberto insiste en que el respeto al medio ambiente y la mejora del bienestar de los animales es la «filosofía» de la granja. Una explotación «sostenible» que innova en el manejo, los procesos, la calidad de vida de las ovejas, o la reducción del consumo de antibióticos por productos naturales.

La explotación ha sido la primera, además, en medir su huella de carbono, es decir, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su actividad. La granja emite al año las mismas emisiones de CO2 que 202 coches o 112 personas. Unos datos que van vinculados a un compromiso de reducción en el que ya están inmersos. La explotación de Alberto está, por ejemplo, totalmente robotizada con sistemas automáticos de alimentación, de humidificación ambiental o de ventilación. De esta forma, se logra controlar domóticamente todo el proceso.

Uno de los proyectos de innovación desarrollados en la Granja de Desarrollo Ovino está basado en la plantación de diferentes plantas aromáticas (tomillo, lavanda y árboles de eucalipto) en las instalaciones, con el fin de que actúen de barrera natural o cortinas biológicas contra patógenos y microorganismos que provengan del exterior y afecten a los animales. La intención este año es añadir 4.000 plantas más al entorno de la granja, de las que se extraerá el aceite que luego se inyecta en el interior de las naves a través de la nebulización de distintos aromas, en sustitución de los conocidos pesticidas.

Alberto mantiene, en este caso, la apuesta por los productos naturales en el manejo ganadero. También, en la alimentación. No solo defiende la mejora de las cualidades de ácidos grasos de la leche de oveja introduciendo en la dieta de los animales, por ejemplo, semilla de colza procedente de Castilla y León, sino que quiere producir leche con menos grasas saturadas. De esta forma, ha sustituido los jabones cálcicos de aceite de palma presentes en la dieta del rebaño, por aceite de oliva, un producto «mucho más saludable y natural». El objetivo, dice, sigue siendo la «calidad».

La granja vallisoletana trabaja para ofrecer a sus clientes un producto diferenciado, que luego llega a los mercados en forma de quesos artesanales.

Por otra parte, el respeto por el medio ambiente se traduce también en la eliminación de plásticos en la explotación. Los silos de maíz y pulpa de remolacha están sellados con cítricos, es decir, pulpa de naranja, limón, manzana o pomelo, que sustituye los tradicionales aislantes y neumáticos. La experiencia demuestra que el alimento se mantiene en «perfecto» estado y se conserva «mejor».

Esta granja vallisoletana sigue dando pasos para favorecer la implantación de procesos automatizados, que ayuden a controlar los costes. Así, García Torés contempla un proyecto futuro para robotizar la sala de ordeño, mediante un mayor sistema de control. La mayor parte de los proyectos se han desarrollado con una importante aportación de recursos propios. Y es que como afirma este innovador, aún cuando existen subvenciones, éstas solo cubren una pequeña parte del presupuesto final.

Actualmente, este ganadero está gestionando un nuevo estudio para conseguir que las granjas no sean estacionales y, lo que es más importante, hacerlo sin inyectar hormonas a los animales, sino a través de la «alimentación y la luz». García Torés confirma en este caso que ya han iniciado conversaciones con una empresa alemana que se dedica a «simular la luz ultravioleta del sol», a través de sistemas led de bajo consumo. Precisamente, la estacionalización de las granjas es, para él, uno de los principales problemas actuales. «Se produce toda la leche en primavera, y eso no beneficia a los ganaderos».

Este proyecto es uno más dentro de una estrategia de futuro en la que se contempla también la comercialización de carne y productos derivados de la leche mediante su venta no solo a diferentes establecimientos como restaurantes, tiendas artesanales, o carnicerías, sino hacerlo «de forma directa» en la propia granja. Una forma de ofrecer las instalaciones como «complemento turístico», y para la degustación ‘in situ’. Algo a lo que alude este ganadero, y que permitiría el Real Decreto de comercialización directa de alimentos.

Esta norma puede suponer un antes y un después, ya que el ganadero pasaría a ser mucho más independiente de la industria y de la distribución, dejando de ser el eslabón «más débil» de la cadena.

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El objetivo a medio plazo de la Granja Desarrollo de Ovino, explotación en intensivo de la raza assaf, sigue siendo «completar» el ciclo de producción y comercialización de sus productos, mediante la elaboración de leche pasteurizada, queso, cuajadas, helados o cremas y otros productos de belleza. Llevan ya más de un año trabajando en una nueva línea de productos basados en cosmética con leche de oveja, que tendrían la marca propia de la granja. Resta ahora la aprobación definitiva para ponerlo en el mercado.