BURGOS
Inquietud por la falta de agua entre los productores de girasol
Es la época ideal para iniciar las siembras, pero todo depende de las lluvias / En La Bureba, algunos agricultores «arrodillan el terreno para que esté más compactado» y gane humedad

El girasol es uno de los cultivos más importantes de Castilla y León. Sobre todo en la provincia de Burgos, que mantiene un liderazgo indiscutible hasta la fecha.-ICAL
Los agricultores burgaleses miran al cielo, día sí y día también, con la esperanza de que lleguen las lluvias que se les han resistido durante los últimos meses más allá de las tímidas precipitaciones -en forma de nieve, sobre todo en el norte- de este fin de semana. Ocurrió con el cereal, cuyo periodo de siembra se retrasó en casi todas las comarcas de la provincia a causa de la sequía. Y claro, la nascencia también se vio afectada por la falta de unas lluvias que llegaron tarde y en menor cantidad de lo esperado.
Aún con todo, el cereal remontó a principios de año. Eso sí, las lluvias de mayo serán determinantes a la hora de garantizar la productividad de las cosechas. Lo mismo sucede con el girasol, que a mes y medio de iniciar su periodo de siembra plantea algún que otro interrogante a los agricultores que apuestan por este cultivo.
Por norma general -si el tiempo lo permite-, la sementera del girasol arranca en tierras burgalesas a mediados de mayo. El secretario provincial de UPA, Gabriel Delgado, asegura que lo más idóneo es llevar a cabo este proceso «entre los primeros 15 días». Más cerca del ecuador mensual que a principios, aunque hay agricultores que optan por sembrar los primeros días del mes.
Delgado es consciente de la preocupación latente entre los productores de girasol por la escasez de precipitaciones, aunque por el momento «no podemos decir que haya sequía». Sea como fuere, no se explica las razones de este capricho meteorológico tan poco habitual por estas fechas en la provincia de Burgos. Además, le sorprende que la lluvia haga acto de aparición en el sur de la península mientras el norte aguarda. Ver para creer.
Puede que el término sequía resulte demasiado alarmista e inexacto, pero lo cierto es que las lluvias de los últimos días no ayudan a salvar los muebles. «Han caído cuatro o cinco litros, pero eso no es nada», apostilla Delgado.
«Tendrá que llover», dice el secretario provincial de UPA convencido de que todavía hay tiempo para garantizar un inicio de campaña en condiciones. ¿Cabe la posibilidad de que los agricultores reduzcan la superficie destinada a este cultivo por temor a una mala cosecha? Hasta donde él sabe, «la gente tiene hecha su idea de siembra y de momento no se plantean cambios». Pero «todo depende». Por un lado, los productores de girasol «cuentan con el cultivo», al menos así lo reflejaron a la hora de tramitar las ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC), aunque nunca se sabe.
En La Bureba, Diego Castrillo señala que «cuando no tiene pinta de llover suelo retrasar la siembra hasta que veo previsiones de lluvia». No obstante, el plazo límite que se marca para empezar la sementera se sitúa en torno al 15 de mayo.
A pesar de su juventud, Castrillo conoce los trucos de los profesionales que cultivan girasol en el ‘granero de España’. Por ejemplo, «algunos arrodillan el terreno antes de sembrar para que esté más compactado». De esta manera, la tierra tiene «más humedad» y permite que el girasol «nazca mejor».
Ahí está la clave precisamente, pues el «mayor problema» que atraviesa girasol en cada campaña es su nacimiento. Sin embargo, «una vez que nace es muy duro y puede resistir muy bien la sequía». Pese a ello, lo cierto es que la ausencia de precipitaciones durante el verano repercute en el peso de la pipa.
En este escenario de incertidumbre y ante la imposibilidad de condicionar la meteorología «todo es relativo». Los agricultores tienen margen de maniobra para determinar el número de hectáreas que desean dedicar al girasol, así que «de momento es pronto para saber si se reducen o se mantienen los cultivos».
¿Seguirá manteniendo Burgos su liderazgo en el cultivo de girasol? «Ya veremos», apunta el secretario provincial de UPA con la vista puesta en la zona más productiva (La Bureba), donde «no ha llovido mucho». Realmente parece poco probable a tenor de los índices productivos de la Comunidad, aunque también es verdad que Palencia y Soria permanecen a la zaga.
Estancamiento de los precios
¿Influyen los resultados de las cosechas en el precio del girasol? En absoluto, ya que «no se fija ni en la provincia ni en el país, sino en la bolsa de Chicago», recuerda Gabriel Delgado, consciente de que la rentabilidad de los cultivos depende directamente de las decisiones que adopten los «grandes magnates». Partiendo de esta base, lamenta que «no ha subido el precio. El pan sube y el trigo se queda estancado. Este no es el camino». En lo que respecta a la anterior campaña, el girasol experimentó rondó los 285 euros por tonelada cuando otros años se situaba en torno a 360. Una diferencia notable en clave provincial, ya que el año pasado se recogieron 12.126 toneladas menos que en 2015.