Diario de Valladolid

GANADERÍA

Una apuesta segura por el avileño

Ávila La de Julián Jiménez Jiménez es una de las ganaderías más laureadas de en los certámenes

Enrique Jiménez junto a su padre Julián de 74 años, que da nombre a la ganadería.-E.M.

Enrique Jiménez junto a su padre Julián de 74 años, que da nombre a la ganadería.-E.M.

Publicado por
Antonio García

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Si hubiera que apostar por un ‘caballo ganador’ en un concurso subasta de ganado, no habría demasiadas dudas para hacerlo por las reses de Julián Jiménez Jiménez, un ganadero abulense del pequeño municipio de Santiago del Collado -184 habitantes.

Sus ejemplares de avileño son los más laureados en los concursos a los que se presenta. Como muestra un botón: lleva quince años siendo considerada la ganadería mejor presentada en el Concurso-Subasta Nacional de Raza Avileña-Negra Ibérica, que este año ha alcanzado su cuadragésima edición.

De hecho, en este mismo certamen ha conseguido este año hacerse con el primer premio en el apartado morfológico en seis de las ocho secciones, mientras que en una séptima resultó segundo. El octavo premio no lo obtuvo porque no presentó ningún ejemplar.

Por eso, continuando con el símil, si en este sector existiera la posibilidad de apostar por alguna ganadería, no habría duda de que la de Julián Jiménez Jiménez sería la favorita indiscutible. Otra cosa sería que el premio resultara demasiado elevado, teniendo en cuenta que se apuesta sobre seguro.

Estos datos demuestran la calidad de una de las ganaderías de avileño más emblemáticas de la provincia y con una larga trayectoria en este municipio situado en la vertiente norte de Gredos, a algo más de 60 kilómetros al suroeste de la capital abulense.

Hasta donde les llega la memoria, los ganaderos de esta familia se remontan cinco generaciones atrás para situar unos orígenes que no descartan que puedan remontarse incluso más allá en el tiempo.

Así lo apunta Enrique Jiménez Jiménez quien, junto a su hermano Julián Antonio llevan las riendas de esta ganadería que conserva el nombre de su padre, Julián Jiménez Jiménez, que a sus 74 años ha decidido apartarse, aunque de vez en cuando, como su mujer, Elena Jiménez, echa una mano a sus hijos.

Se trata de una empresa familiar en la que están involucradas la novia y la mujer de estos dos hermanos de 39 y 44 años respectivamente.

Entre ambos sacan adelante esta ganadería que cuenta con unas 500 reses de avileño puro, de las cuales sólo siete son machos. En torno a 150 ejemplares «suben y bajan» a tierras de Extremadura y Ávila, tal y como relata Enrique Jiménez, en función de la época del año.

Cuando la meteorología es benigna, todos ellos se encuentran en los pastos comunales de Santiago del Collado, pero en apenas un mes y medio serán trasladados en camiones hasta tres fincas situadas en el municipio pacense de La Nava de Santiago: Cerro Gato, El Hillarón y El Quintillo. Allí pastarán hasta el próximo mes de junio, evitando las gélidas temperaturas de la vertiente norte de la Sierra de Gredos.

En estas tres fincas pastan durante todo el año las otras 300 reses de esta ganadería abulense cuyo éxito radica en su apuesta por la calidad y la pureza, de ahí su éxito en todos aquellos certámenes a los que se presenta.

Además del ya clásico de Ávila, también concurre a los de Piedrahíta (Ávila), Zafra (Badajoz), Trujillo (Cáceres), El Barco de Ávila (Ávila) o a la Feria Agropecuaria de Salamanca, Salamaq.

Según sostiene Enrique Jiménez, la clave del éxito radica en el hecho de «acertar con la selección». Para ello, además del «trabajo y la dedicación», hace falta tener «buen ojo» para apartar en torno a los ocho meses a los mejores ejemplares y más tarde hacer lo mismo cuando las reses llegan a los dos años.

«Por mucha oferta que nos hagan por los mejores ejemplares, no los vendemos», ahí se encuentra una de las claves del prestigio de una ganadería que vende a explotaciones de Ávila, Segovia, Madrid, Badajoz, Ciudad Real, Toledo, Portuga

Enrique insiste en el hecho de que en «el proceso selectivo» está uno de los elementos distintivos de unos animales que se caracterizan por «su buen tamaño, el buen desarrollo morfológico, sus buenas hechuras y su clase», con toros de hasta 1.300 kilos y vacas de unos 600. Además, su crianza en extensivo constituye un elemento fundamental que contribuye a la calidad de la carne.

El éxito de esta ganadería no se circunscribe sólo al concurso morfológico, ya que en el último concurso-subasta de avileño en la feria de la capital, los dos ejemplares por los que más se pagaron eran suyos. Por uno de ellos la puja alcanzó el precio máximo de 8.000 euros, mientras que el segundo alcanzó 5.100, también de esta misma ganadería. Lo mismo sucedió con la puja de las hembras.

Pese a sus éxitos, Enrique Jiménez Jiménez se muestra modesto cuando se le pregunta si considera que la suya es la mejor ganadería de la provincia. «Yo me considero lo que opinen los demás», comenta en este sentido, descartando pronunciarse al respecto, ya que podría ser presuntuoso.

De su padre Julián, lo han aprendido todo, ya que desde que eran pequeños le acompañaban al campo. Especialmente todo lo relacionado con la selección del ganado y «el gusto por los animales buenos». Entre ellos destacan ‘El Manchego’ y ‘El Andaluz’, que han contribuido a hacer de esta ganadería lo que actualmente es: una de las mejores de España.

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