GASTRONOMÍA
La cueva que colocó a Valdevimbre en la cocina leonesa

Cesáreo Álvarez en una de las mesas en el interior de su restaurante, La Cueva del Túnel-
No es nuevo el formato de restaurante enclavado en una cueva horadada en la arcilla. Pero este ejemplo destaca, precisamente, por haber logrado una simbiosis entre el buen gusto de la decoración y una comanda con platos variados que llevan años demostrando que se puede hacer cocina actual bajo tierra.
Fue el pionero en Valdevimbre. Hace 40 años Cesáreo Álvarez abrió la puerta a la gastronomía bajo las entrañas de su pueblo. Las bodegas subterráneas dejaban de fermentar y se convertían en pequeños merenderos, que no tardaron en ser restaurantes con mayúsculas.
La Cueva del Túnel inició un camino que con el tiempo se vería secundado con notable éxito en esta localidad de la provincia leonesa. Un restaurante que ha logrado conseguir un espacio único en el que la arquitectura tradicional envuelve al comensal con una decoración sorprendente.
Una cocina clásica secunda el clima que se respira en las distintas cavas y pasadizos. La calidez de la luz y el toque de las velas envuelven al comensal. La Cueva del Túnel sigue fiel a una comanda de platos leoneses, cecinas, puerros, quesos, morcillas y al lechazo. Su tortilla guisada y unas logradas tostas de centeno y soja le han situado ante una oferta más versátil y actual.
Cesáreo ha conseguido diseñar una comanda en la que entran carnes rojas al lado de rabo estofado, cochinillo al horno y dos versiones de bacalao al ajoarriero y con pimientos. Buenas ensaladas, la lengua curada, el paté de berberechos y los crepes de queso y gambas demuestran el interés por responder con platos actuales en el marco de una bodega centenaria.
Pero no faltan raciones de mollejas y callos y un buen plato de cecina. Buena oferta de vinos de la región en la que se pueden encontrar los obligados varietales de prieto picudo, godello y albarín de las bodegas locales.
Valdevimbre es el epicentro de la Denominación de Origen León. Pero también Ruedas, Riberas y muchas marcas de la DO Bierzo. Se puede comer por una media de 30 euros.