SALAMANCA
Anticiparse a las enfermedades hepáticas
Investigadores del CAUSA y el IBSAL trabajan para detectar de forma precoz estas patologías que son capaces de evolucionar sin presentar síntomas hasta estadios avanzados

Jesús Manuel y su equipo del Hospital de Salamanca
Anticiparse a la enfermedad, eso es lo que quiere conseguir la Unidad de Hepatología del Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL). Las enfermedades hepáticas, aquellas que afectan al hígado, cuentan con un factor determinante que causa gran preocupación en el mundo de la salud. Este consiste en su capacidad de pasar desapercibidas durante años, ya que no generan síntomas al inicio.
«Las enfermedades hepáticas representan un importante problema de salud pública y, sin embargo, continúan siendo infradiagnosticadas. El hígado tiene una enorme capacidad de compensación y muchas veces la enfermedad evoluciona sin síntomas hasta estadios avanzados», explica Jesús Manuel González Santiago, médico especialista en Aparato Digestivo de la Unidad de Hepatología del Servicio de Aparato Digestivo del CAUSA e investigador del IBSAL.
Con su trabajo se centra especialmente en las enfermedades hepáticas crónicas, cirrosis hepática y el hepatocarcinoma, combinando actividad asistencial, investigación clínica y desarrollo de estrategias de prevención con un planteamiento que busca acercar el diagnóstico precoz a la práctica clínica habitual y «transformar un modelo tradicionalmente reactivo en uno preventivo».
Gracias a investigaciones anteriores, se sabe que una parte importante de los casos de cirrosis y cáncer de hígado podrían prevenirse mediante estrategias de detección precoz. En este sentido, la fibrosis hepática, la cicatrización progresiva del hígado, «constituye un punto clave», ya que puede ser reversible en fases iniciales si se actúa sobre la causa subyacente. Además, «existe una oportunidad muy relevante de intervención desde Atención Primaria mediante herramientas sencillas y accesibles».
En este marco nace el proyecto HepACTIVA, liderado por esta unidad del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, Atención Primaria, los servicios de Análisis Clínicos, Microbiología y Medicina Preventiva y el IBSAL. Este consiste en un programa de investigación e innovación sanitaria diseñado para detectar de forma precoz esas enfermedades hepáticas que pasan desapercibidas durante años.
Concretamente, se centran en patologías relacionadas con la esteatosis hepática o hígado graso, el síndrome metabólico (obesidad, diabetes, hipertensión), el consumo de alcohol y las hepatitis virales crónicas. En ellas, su objetivo es identificar pacientes con fibrosis hepática avanzada antes de que desarrollen cirrosis o complicaciones graves, de cara a desarrollar y validar un modelo automatizado de cribado y derivación que permita seleccionar pacientes de riesgo utilizando datos analíticos y pruebas no invasivas, optimizando los recursos sanitarios y facilitando una intervención temprana.
Una vivencia que les llevó hace ya tres años a comenzar a desarrollar diferentes líneas de trabajo orientadas al cribado automatizado y a la coordinación entre niveles asistenciales. «HepACTIVA nace precisamente para consolidar esa experiencia previa, estructurarla de manera homogénea y extenderla a distintos centros de Castilla y León mediante un modelo evaluable y reproducible. También surge como respuesta a un cambio epidemiológico muy importante. Actualmente, la enfermedad hepática relacionada con alteraciones metabólicas y obesidad está aumentando de forma muy significativa y se está convirtiendo en una de las principales causas de cirrosis y cáncer hepático en países desarrollados», incide.
De cara a atajar este problema, el proyecto combina herramientas automatizadas basadas en analíticas clínicas con técnicas no invasivas, generando circuitos asistenciales coordinados entre Atención Primaria y Hepatología, e incorpora estrategias de micro eliminación de hepatitis virales, favoreciendo el diagnóstico y la vinculación rápida de los pacientes al sistema sanitario. Para ello, la iniciativa se ha extendido a ocho áreas y centros de la región en Segovia, Burgos, Ávila, Ponferrada, Soria, Palencia y Aranda de Duero.
En ellos han trabajado en las diferentes fases del proyecto, que arrancó con el diseño organizativo y metodológico, incluyendo la coordinación entre centros, la definición de algoritmos automatizados y los circuitos asistenciales. Más adelante, se adentraron en la implementación del modelo en estudio en los distintos hospitales y áreas de salud participantes, integrando herramientas de cribado en la actividad clínica real y coordinando la captación de pacientes. Esa es la etapa en la que se encuentran actualmente, consolidando el trabajo previo realizado en Salamanca y adaptándolo al resto de centros participantes de Castilla y León.
Una vez finalizado este paso, procederán a adentrarse en una fase de evaluación clínica y análisis de resultados, donde estudiarán indicadores como la capacidad diagnóstica, el número de pacientes identificados, la eficiencia del circuito o la rentabilidad sanitaria del modelo.
Aunque el proyecto se encuentra todavía en fase de desarrollo multicéntrico, González Santiago asegura que la experiencia previa ya les ha permitido observar varios aspectos relevantes. Por un lado, han comprobado que existe un número importante de pacientes con fibrosis hepática significativa que no habían sido diagnosticados previamente pese a presentar factores de riesgo claros o alteraciones analíticas persistentes.
«Además, creemos que este modelo puede tener implicaciones más allá de Castilla y León, contribuyendo a futuras estrategias nacionales de detección precoz y prevención de cirrosis y, por tanto, también del cáncer hepático asociado a esta enfermedad en más de un 80% de los casos».
Esto les ha llevado a hacerse con una de las Becas Gilead, con la cual asegura que ven premiado «ese esfuerzo, esa búsqueda constante, esa cualidad de preguntarnos acerca de lo que hacemos. Nos anima a seguir en esa línea, a continuar con el trabajo desarrollado durante estos años por un equipo multidisciplinar muy amplio. Además, tiene un valor especial, ya que nos exige un riguroso proceso del comité científico de la AEEH, nuestra sociedad científica, y eso nos emociona especialmente».
Adicionalmente, considera que, desde el punto de vista científico, esta ayuda permite consolidar una línea estratégica de investigación con un claro impacto asistencial y de salud pública, así como facilita generar evidencia real sobre modelos de detección precoz aplicables al sistema sanitario». Y, «uno de los aspectos más importantes, contribuye a transformar la investigación en práctica clínica útil para los pacientes».