PERSONAJES ÚNICOS / JULIA ALMEIDA
La doctora del linfoma cutáneo
Esta especialista en hematología y hemoterapia lleva 30 años trabajando en el análisis inmunofenotípico de las leucemias, una trayectoria por la que ahora está a la cabeza del servicio de Citometría de la Usal

Julia Almeida, catedrática de la Universidad de Salamanca y especialista en hematología y hemoterapia.
Más de 30 años dedicada a la inmunología y el cáncer. Julia Almeida dio sus primeros pasos en el mundo de la salud de la mano de la Universidad de Salamanca (USAL), donde cursó su licenciatura y, posteriormente, el doctorado en Medicina y Cirugía. Su actividad en un principio pasó por el servicio clínico, pero tras realizar su residencia rápidamente decidió dejar esta rama para centrarse en la docencia y la investigación, especializándose en hematología y hemoterapia, dos ramas en las que lleva trabajando desde hace tres décadas.
Así, a su labor como catedrática del Departamento de Medicina de la USAL se suman sus análisis inmunofenotípicos de las leucemias y los linfomas como parte del grupo de investigación en Citómica. «Mi actividad está centrada en el apoyo al diagnóstico, con una investigación muy aplicada, en la cual se busca mejorar el diagnóstico de los pacientes», explica la doctora.
«La verdad es que incluso durante la carrera siempre he estado muy orientada hacia especialidades que tuvieran una parte de laboratorio muy potente. Por eso elegí hematología, ya que me permite tener esa doble vertiente investigadora y docente, así como comprender las enfermedades en las que tratamos a los pacientes desde el laboratorio. Lo que he hecho siempre ha sido aplicar desde el campo de la investigación, el desarrollo y el diseño de estudios para ayudar a los pacientes que tienen leucemias y linfomas».
En este sentido, remarca que unirse al equipo de Citometría del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) fue «un hito fundamental», puesto que a través de este equipo ha podido participar en «aportaciones relevantes al diagnóstico de leucemias y linfomas». Además, es investigadora del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca. Dos centros en los que ha podido poner en marcha sus áreas de estudio que engloban la inmunología y el cáncer centrado en las leucemias y linfomas derivados de linfocitos B y T maduros.
«Concretamente, me dedico a las neoplasias derivadas de células del sistema inmune, pero no solo en las leucemias y linfomas como tumores derivados de células del sistema inmune, sino también a cómo está el sistema inmune normal residual en estos tumores». Tiene otras líneas paralelas, como el desarrollo de paneles por citometría de flujo de última generación que se aplican para conocer mejor los linfocitos T y otras células del sistema inmune normal, ya que los tumores de células del sistema inmune comparten muchas cosas comunes con las células normales. «Solamente si conocemos bien las células normales, seremos capaces de identificar las células cuando no son normales y hacer el diagnóstico de determinadas leucemias del sistema inmune», añade.
Además, en los últimos años, una de sus líneas de trabajo se ha centrado en aplicar la citometría de flujo, una técnica de análisis de características físicas y químicas, para mejorar el diagnóstico y el seguimiento de las leucemias y linfomas derivados de los linfocitos T y otras células.
También destaca su participación en el grupo EuroFlow, centrado en el diagnóstico y monitorización terapéutica, ya no solo de leucemias y linfomas, sino de otras enfermedades inmunológicas, como pueden ser las inmunodeficiencias.
Este proyecto le ha abierto las puertas a colaborar en multitud de investigaciones, como un estudio en el que ha trabajado recientemente centrado en identificar factores que están relacionados con la emergencia de poblaciones anormales que pueden o no evolucionar hacia una leucemia. «Es decir, la identificación de condiciones pretumorales, entre las cuales está una que se llama linfocitosis b-monoclonal, que es como una especie de pre tumor de la leucemia más frecuente en la leucemia linfática crónica».
Actualmente, también trabaja en el nuevo ‘circuito de referenciación de muestras para su análisis por citometría de flujo en linfoma cutáneo de células T’ que la USAL ha abierto a otros centros y hospitales de la península.
«En los linfomas cutáneos tenemos problemas diagnósticos, ya que muchas veces las lesiones que están producidas por estos tumores de la piel se parecen a lesiones que son benignas y eso retrasa el diagnóstico».
Desde NeuroFlow, donde es la responsable del diseño de los paneles para el diagnóstico de los linfomas derivados de células T, ha visto cómo múltiples grupos internacionales contactan con ellos para intentar mejorar esos paneles. Y como parte de un proyecto nacional del Instituto de Salud Carlos III, del que Almeida es la investigadora principal, han desarrollado paneles que les permiten «identificar y detectar estos linfomas con una sensibilidad elevada y una especificidad mayor que con los paneles convencionales».
En este marco han establecido una red en España y Portugal de hospitales «para que puedan referenciar y enviarnos las muestras al servicio de Salamanca, donde tenemos ya optimizados esos paneles y tenemos una citometría más avanzada con citómetros espectrales que nos permite identificar las células con una mayor sensibilidad y especificidad que los métodos convencionales».
Actualmente, están empezando esta iniciativa con el objetivo de que en tres años reciban muestras de distintos centros para «intentar mejorar el diagnóstico diferencial entre procesos benignos reactivos y un tumor, linfoma cutáneo. Y, en segundo lugar, saber cuál es su grado de extensión, porque no todos tienen afectación en la sangre».
«Como hematóloga, me he centrado siempre en la investigación en leucemias y linfomas para intentar mejorar el diagnóstico de los pacientes y mejorar la vida de las personas. Algo que espero que podamos hacer con este nuevo proyecto», concluye.